Clasicosis

Cine Clásico: 'Rebeca' Hithcock llega a Hollywood.

-Anoche soñé que volvía a Manderlay.

Ficha: Rebeca.

Normalmente el mudarse a otro lugar puede resultar difícil, ya que puede ser necesario cambiar de hábitos o costumbres, pero esto parece que no afecto a Alfred Hitchcock cuando cambio su tierra natal por Estados Unidos. Durante la década de los treinta, el director británico tuvo contactos con uno de los grandes magantes de Hollywood, David O. Selznick, quien lo quería tener bajo contrato. Pero a Hithcock le costó dar el paso, pero el miedo a la guerra acabó de convencerle para dar el salto, así llegó a América.

A su llegada todavía no tenía claro cuál iba a ser su primer proyecto, el productor le había comentado la posibilidad de rodar un proyecto relacionado con el hundimiento del Titanic, pero finalmente dicho proyecto no llegó a buen puerto. Así se acordó la adaptación de una novela de Daphne Du Maurier, cuyos derechos había querido obtener Hitchcock con anterioridad, pero sin conseguirlo, debido a su elevado precio. Fue así finalmente como nació la primera película norteamericana de Alfred Hitchcock, 'Rebeca' (Rebecca, 1940).

Tras perder a su esposa, Max de Winter (Laurence Olivier) conoce a una joven tímida y humilde en Monte Carlo (Joan Fontaine) que trabaja como dama de compañía de una señora americana. Mr. de Winter y la joven acaban casándose y yéndose a vivir a la gran mansión de él, Manderley. Pero pronto la nueva Sra. de Winter se dará cuenta que la figura de Rebeca, la ex señora de la casa, está muy presente tanto en la mansión, como en la memoria del personal de la casa y de su marido.

Cuando el director llegó a su nuevo trabajo, se encontró con un productor, David O. Selznick que estaba demasiado ocupado, con el que sería su mayor éxito, 'Lo que el viento se llevó', por lo que el nuevo director tardó más de lo que tenía pensado en comenzar. Una vez empezado el rodaje, se encontró con un producto bastante controlador, se dejaba caer mucho por el rodaje, cosa que a Hitchcock molestaba, ya que a él le gustaba tener el control de todo, pero a su jefe también. Así, en muchas ocasiones, el director ha llegado a declarar que este no es un film de Hitchcock, más bien de O. Selznick.

Pese a todo no veo que las andanzas del maestro del suspense por Hollywood pudieran empezar mejor. Aunque parece que la historia, sobre todo al principio, se desvía un poco de lo que nos tenía acostumbrado, pronto empezamos a ver que hay una trama escondida, y unos giros inesperados que nos hacen abrir los ojos como platos. Hitchcock logra en este film crear un ambiente realmente perturbador, sobre todo para la nueva señora de la mansión, al igual que le pasa a ella, el director logra que el espectador pueda notar la presencia de la difunta Rebeca, y la importancia que tomo en la vida de las personas que la rodeaban. Pero aún así, poco sabemos de Rebeca, aunque poco a poco iremos descubriendo como era y porque ha llegado a ser tan importante. A todo esto, ayuda un guión formidable, escrito por Robert E. Sherwood y Joan Harrison, el primero fue un dramaturgo estadounidense y la segunda fue una ayudante del director que demostró grandes capacidades para la escritura, entre ambos consiguieron plasmar en la pantalla a unos personajes atormentados, que deambulan por la pantalla seguidos por la sombra del pasado. Además el film cuenta con una fotografía en blanco y negro magnífica, en la que el juego de luces y sombras ayuda a la ambientación y el transcurso de la historia, esta corrió a cargo de George Barnes.

Para ser su primer film en Estados Unidos, el director británico contó con un elenco de primera clase. Empezando por una gran figura de su país natal, Laurence Olivier, quien interpreta a Max de Winter, un hombre la que no acabamos de comprender, ha perdido a su esposa y muestra un carácter bastante irregular. Él está bien acompañado por Joan Fontaine, que para mí gusto, está inmensa en este film, la evolución de su personaje es muy grande, pero la actriz sabe llevarlo de maravilla, desde un principio en la que la mirada de la actriz nos muestra timidez e inseguridad de una forma grandiosa, hasta ver los celos, el miedo y cierta seguridad conforme el film avanza. Como secundarios podemos ver a George Sanders o Nigel Bruce, pero la palma se la lleva Judith Anderson, quien interpreta a la Sra. Danvers, personaje del que ya nos habló Bel Kendal, una ama de llaves vil, que estaba obsesionada con Rebeca, por lo que le hará la vida imposible a la recién llegada.

Llegar a una nueva industria, realizar un film y que este reciba 11 nominaciones a los Oscar, es algo que está genial, aunque al final solo consiguiera dos estatuillas, una a mejor película y otra a mejor fotografía. Creo que tengo que dar pocos motivos más para animaros a ver este film, uno de esos imprescindibles en la filmografía del maestro, lleno de drama, amor y suspense, es un film que defrauda a muy pocos. Como curiosidad, una  vez más, os dejo arriba la captura en la que aparece el cameo del director, es el señor que aparece en segundo plano.