Clasicosis

Cine clásico: ‘La Noche del Cazador’ Cuento del bien y el mal

-¿Quieres que te cuente la historia de la mano izquierda y la mano derecha?

Ficha: La Noche del Cazador

 

Pues aquí empiezo mis andanzas en Clasicosis, después de meses debatiéndome si dar el paso, al final el atractivo de esta página me ha conquistado. Y ya podéis ver que película ha sido mi elegida para empezar, la primera película dirigida del que fue un gran actor, Charles Laughton, aunque también fue la única, yo espero que esta no sea mi única entrada. En el momento de su estreno, año 1955, no contó con el apoyo del público, ni con el de la crítica, pero con los años se ha aprendido a valorar La Noche del Cazador, y por ello ahora es considerada un gran clásico.

Robert Mitchum interpreta al predicador Harry Powell, que mientras cumple una condena, conoce a Ben Harper, un atracador de banco que antes de ser pillado consiguió esconder una gran cantidad de dinero. Tras cumplir su condena y haber escuchado al atracador hablar en sueños, el predicador Powell decide visitar a la familia Harper para intentar conseguir el botín, pero se topará con los dos niños Harper, que se lo pondrán difícil.

Está más que claro que la figura del predicador es el motor de la película, interpretado por un maravilloso Robert Mitchum, por el cual siento cierta debilidad, así que creo que me veréis hablar alguna vez más de él. Harry Powell es una persona bastante compleja, por una parte es un psicópata, va de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, buscando alguna viuda a la que matar y conseguir su dinero. Pero asesina en nombre de Dios, él mismo mantiene conversaciones con el Señor, para justificarse. Por otra parte, es todo un conquistador, es capaz de enamorar a cualquier mujer, bueno solo se le resiste la Señora Cooper, pero por lo demás tiene a todas rendidas a sus pies, capaces de hacer cualquier cosa. Y pese a tener esa habilidad conquistando, no tiene ningún interés sexual hacía ellas, sus únicos momentos de excitación parecen llegar cuando ve el pecado de estas, y acciona su navaja, un gesto previo al querer asesinarlas, ya que sería su única manera de liberarse y sentirse bien.

La historia es complicada de catalogar en un solo género, pero hay algo claro, que todo es una fábula entre el bien y el mal. El bien, representado por los niños de Ben Harper, que tras prometer a su padre guardar el dinero y no contarlo a nadie, lucharan por que así sea, pese a la aparición del predicador, que con quistará a la pequeña Pearl, pero no a John. Además de los niños, la Sra. Cooper puede ser otra representación del bien, encontrará a los pequeños cuando huyen y los acogerá y ayudará a evitar a Harry Powell. El mal, creo que está claro quien lo representa, el predicador, que durante un tiempo parecerá un ser sobrenatural, persiguiendo el dinero, incansable tras las pistas de los niños.

Un punto importante en la historia es la música, sobre todo el himno protestante que no para de cantar el predicador Harry Powell, Learning on the Everlasting Arms. Que puede ser visto como un anticipo del mal, ya que solo es entonada cuando algo malo se avecina. Tan solo al final, cuando la Sra. Copper, está haciendo guardia para evitar que los niños sean apresados, y acompaña al predicador cantando el himno, es entonces, cuando todo se invierte, y no ocurre nada malo, todo lo contrario, el predicador puede ser vencido. Para los amantes de las Bandas Sonoras, este mismo himno, ha sido utilizado por los hermanos Coen en su última película, True Grit.

Si hay algo, en la parte técnica, que me ha encantado es la fotografía, que corre a cuenta de Stanley Cortez. Siempre me han encantado las películas en blanco y negro, pero cuando tienen una buena fotografía las disfruto más. En este caso, se utiliza mucho el recurso de las sombras para asustar a los niños, con la presencia del mal. Y grandes paisajes nocturnos de la América profunda, donde aunque haya una noche profunda, siempre hay una luz en el horizonte, para poder ver llegar la figura del predicador, una belleza de fotografía en blanco y negro.

Un auténtico clásico, que todo el mundo debería ver, o por lo menos todos los que visiten esta página.