Clasicosis

Cine Clásico: 'Recuerda' El poder del psicoanálisis.

-La mujeres son los mejores psicoanalistas hasta que se enamoran. Después son los mejores pacientes.

Ficha: Recuerda.

Aunque hasta ahora, en el repaso de la filmografía de Alfred Hitchcock, hemos seguido un orden cronológico, en esta ocasión vamos a dar un salto en el tiempo, y el post que hoy nos ocupa tratará sobre el film producido en 1945 titulado 'Recuerda' (Spellbound). No hay ninguna razón para este salto temporal, quizás es seguir un poco más de cerca la relación de la que ya hemos hablado anteriormente del director con el productor que le contrató en Hollywood.

Tras haber trabajado para diferentes estudios, el director británico volvió a su país natal, para limpiar un poco su imagen, ya que le habían tildado de ser un cobarde por huir cuando las cosas se estaban poniendo feas en Europa. Así que, regreso a Gran Bretaña y rodó algunos cortometrajes que tenían el propósito de levantar el ánimo de los soldados que luchaban en la guerra. Tras esto, volvió a Estados Unidos, donde David O. Selznick, tras el éxito que el director había tenido con sus anteriores películas, quería recuperar los servicios de este para su productora. Este encuentro, de nuevo, daría el nacimiento de una película sobre el psicoanálisis, de la cual voy a empezar a hablar.

La Dra. Constance Petersen (Ingrid Bergman) trabaja en un psiquiátrico, en el que el director (Leo G. Carroll) se va a retirar por problemas de salud. Así que todos los trabajadores esperan con ansias al nuevo director, un aclamado doctor, que resulta ser más joven de lo que todos esperan (Gregory Peck). Al nuevo director, se le empieza a observar un comportamiento extraño, que no concuerda con la actitud que debería tener un doctor de su categoría. Pronto, la Dra. Petersen descubrirá que dicho joven no es quien pretende ser, pero tampoco podrá averiguar quién es en realidad, ya que el joven es incapaz de recordar nada de su pasado.

Fue Alfred Hitchcock quien se empecinó en realizar una película sobre el psicoanálisis. Y volviendo a revisionar la película, cada vez que la veo, no me acaba de convencer del todo. No digo que sea una mal film, el suspense en la cinta está genialmente llevado, y gran parte del guión elaborado por Ben Hecht, nos ofrece diálogos realmente originales. Creo que mi problema con el film está en el propio psicoanálisis, que me parece un tema muy subjetivo, quizás es porque no lo comprendo bien, pero el que la historia evolucione por conjeturas a las que no le veo ningún fundamento me hace desconectar un poco de la película. Algo bueno, para mí y para el director, fue que el film le sirvió como medio para colaborar con el artista Salvador Dalí, quien creó las imágenes oníricas del film, y lo cierto es que el resultado fue muy bueno, el estilo de Dalí queda plasmado en una serie de imágenes asombrosas.

El apartado del reparto, se eclipsado totalmente por dos grande estrella. La magnífica y bellísima Ingrid Bergman, una de esas rubias que volvió loco al director, realiza un gran papel como la doctora Petersen. Sin duda es una mujer inteligente, pero a la vez, sus acciones demuestra que se deja llevar por sus impulsos, algo que puedo que no le lleve por el buen camino. Por otro lado está, Gregory Peck, quién me parece un esplendido actor, pero que no lo catalogaría como un actor hitchcockiano, por ello me parece que su interpretación no alcanza el nivel esperado, en cada escena de suspense lo noto fuera de lugar, poco convincente, también creo que me influye la visión que tengo de dicho actor, de ser un hombre honrado y de naturaleza bondadosa, es decir, que él es Atticus Finch.

Así, en conclusión, no estamos ante una de mis películas preferidas dentro de la filmografía del maestro del suspense, pero aún así, no creo que estemos ante su peor film. Tiene grandes momentos pero el director no acaba de cerrar un trabajo redondo, como él mismo reconocería en sus entrevista con François Truffaut. Una vez más, ahí tenéis el cameo del director, al que vemos saliendo del ascensor.