Clasicosis

Cine Clásico: 'Sospecha' Llega Cary Grant.

-¿Qué creía que iba a hacer, matarla? Solo un asesinato justificaría una autodefensa tan enérgica.

Ficha: Sospecha.

Como comentamos en alguna de las anteriores entradas, la relación de Alfred Hitchcock, con el magnate de Hollywood, David O. Selznick, no fue del todo buena, llegando, este último, a ceder los derechos del director a otras productoras. Así, el maestro del suspense, llegó a la RKO, donde filmaría en una primera instancia su considerada como única comedia, 'Matrimonio original' (Mr. and Mrs. Smith, 1941), para a continuación, filmar la película de la que hoy os hablamos, 'Sospecha' (Suspicion, 1941).

Nada más llegar a Estados Unidos, Hitchcock realizó 'Rebeca' (Rebecca, 1940), al que consideró un film británico realizado en América. Pues bien, a 'Sospecha' lo consideró su segundo film británico realizado en otro continente, ya que es una historia basada en su país natal, con actores británico o de orígenes británicos.

Lina (Joan Fontaine) es un chica de buena familia, en un viaje en tren coincide con Johnnie (Cary Grant), un vividor que no pega palo al agua, aunque ella queda algo escandalizada por el comportamiento de él, también queda intrigada por la actitud de su compañero de viaje. Ambos vuelven a coincidir, y ambos se sienten atraídos el uno por el otro, así tras un breve romance, se casan en secreto. Una vez casados y en su nueva viviendas, Lina empieza a darse cuenta del comportamiento extraño de su marido, que no para de apostar, llegando a pensar que puede haber participado en algún delito.

El film está basado en la novela 'Before the Fact' de Anthony Berkely, pero la historia sufrió  varios cambios, en parte debido a la dinámica de trabajo de esa época en Hollywood, me refiero al Star System, lo cual era un arma de doble filo, podías contar con grandes estrellas que te daban una buena publicidad a tu proyecto y por otro lado, no podías dejar que tuviera mala reputación en la película. Pero tanto los guionistas, Samson Raphaelson, Joan Harrison y Alma Reville, como el mismo Alfred Hitchcock supieron compensar este cambio en la historia, por algo más comercial, pero sin perder de vista el objetivo del film, inquietar al público con la duda sobre el personaje principal.

Aunque al principio de la cinta, esta no parecerá pertenecer al género de suspense, más bien recordará a un drama o comedia ligera, ya que tan solo vemos el romance entre la pareja protagonista, Lina y Johnnie. El director británico está sentando las bases de lo que luego vendrá, nos situará a una pareja que se enamoran a, casi, primera vista y se casan sin conocerse, esto es algo importante, pues luego la evolución de cada personaje vendrá dado por este detalle, al no conocerse bien, cada uno, sobre todo ella, se sorprenderá de la verdadera imagen del su cónyuge.

Joan Fontaine repite colaboración con el director, tras haber protagonizado también su primer film americano, y una vez más alabo la actuación de la actriz, quien, para mí gusto, posee una expresión corporal y facial geniales, es capaz de transmitir cualquier estado de ánimo tan solo con la mirada. Su personaje, una mujer joven, perteneciente a una familia acaudalada, posee la fama de ser dura con los hombres, ya que es la solterona, pero cae rendida a los pies de Johnnie, al que acabará temiendo y queriendo, una mezcla de sentimientos difícil de expresar, pero no para la actriz. Junto con James Stewart, si hay otro actor que se le pueda llamar absolutamente hitchcockiano ese es Cary Grant. Poseía encanto, era cómico, imprescindible para reflejar el humor negro que tanto le gustaba al director, era un Don Juan y una gran estrella, por todo ello, el actor protagoniza algunos, y el mejor para mi gusto, de los films del director británico. En esta ocasión, su personaje sufre una evolución impresionante, que es llevada de maravilla por el actor, en un principio vemos a un hombre alegre, aunque se le ve impetuoso, pero nada tiene que ver con lo que reflejará más adelante, un comportamiento oscuro, tanto que no sabremos qué es lo que se trae entre manos. También, en la película encontraremos a secundarios de lujo, como a Nigel Bruce, quien interpretará uno de los grandes amigos de Johnnie.

Estamos ante una auténtica  película hithcockiana, en la que la intriga reina sobre todas las sensaciones que pueden haber en el film, además, ver a una pareja como esta no tiene precio, sobre todo con una fotografía tan bien llevada por Harry Stradling, que nos regala una algunas escenas de bellísima factura, en mi retina queda esa en la que se observa la figura de Cary Grant subiendo la escalera con el vaso de leche brillando. Como siempre, la última fotografía corresponde al cameo realizado por el director.