Clasicosis

Cine Clásico: 'Los pájaros' cumple 50 años.

- ¿Por qué están haciendo esto? Dicen que todo empezó cuando usted llegó aquí. ¿Quién es usted? ¿Qué es usted? ¿De dónde ha venido? Creo que usted es la culpable de todo esto. Creo que es malvada, ¡malvada!

Ficha: Los pájaros.

En un repaso a la filmografía del maestro del suspense no podía faltar esta película. Escogemos esta fecha porque además así podemos celebrar su 50º aniversario. El cine ha evolucionado técnicamente tanto que si el film se estrenase hoy nos sentaríamos en una sala, nos pondríamos unas gafas y sentiríamos casi hasta los picotazos de las aves en nuestros rostros. A pesar de esto, dudo bastante que la atmósfera tensa y agobiante se pudiese volver a repetir. "Los pájaros" (The birds, 1963) es a priori una historia de amor simple y no muy atractiva que a cada minuto se va transformando y dejando ver quién será el verdadero protagonista.

Como buena película de Alfred Hitchcock en el primer minuto tenemos las pistas y la información necesaria para introducirnos de lleno en ella. Estamos en San Francisco, la cámara se centra en una sofisticada mujer que antes de entrar en una pajarería repara en unas gaviotas que vuelan algo alteradas y vemos a Hitchcock pasar paseando a sus propios perros. Una vez situados, y sin la ansiedad que llegaba a haber entre el público por ver el pequeño cameo del director, podemos empezar a disfrutar de lo que Hitchcock nos tiene preparados.

Melanie Daniels (Tippi Hedren) conoce al abogado Mitch Brennen (Rod Taylor) y tiene un flechazo instantáneo. Decide ir a un pequeño pueblo en la costa para entregarle unos pájaros cuando una serie de extraños sucesos comienzan a ocurrir. Durante la primera mitad del film se intenta contar una historia de corte algo romántico pero continuamente se ve interrumpida por el comportamiento errante de cuervos y gaviotas. En la segunda mitad las aves toman el control y marcan el ritmo del film.

La película ya comienza con unos créditos inusuales, sin música pero sí con muchos graznidos y aves revoloteando. El factor más importante a la hora de sembrar terror en esta película es no saber a qué se debe este comportamiento. Esto la diferencia de la mayoría de films del género. A su vez, la falta de patrones y el caracter impredecible del atacante la hacen especial, el público puede jugar a buscar la causa o quedarse con la versión que más le convenza. También podremos empatizar con los habitantes del pueblo que no saben cómo afrontar este peligro.

Hitchcock quería una cara nueva como protagonista. Encontró en Tippi Hedren el perfil perfecto de rubia atractiva de la alta sociedad a la que atormentar. Aunque el rodaje fue una tortura para ella, el resultado (teniendo en cuenta que no sabía actuar) es bastante bueno. Rod Taylor tenía algo más de experiencia pero su papel se reduce a un casi monosilábico galán. No estamos ante un film de grandes actuaciones, lo que aquí prima son las sensaciones que se provocan.

Curiosamente el nombre del genio Bernard Herrmann aparece en grande en los títulos de crédito. Sin embargo, su mayor aportación al film fue decir que estaría mejor sin banda sonora, y así fue. La película no tiene partitura pero sí muchos efectos de sonido. Los constantes graznidos que acompañan al film van minando nuestra calma y poniéndonos cada vez algo más nerviosos.

El final del film posiblemente no contente a todo el mundo. Personalmente, tal y como está concebida la película me parece congruente y fantástico. Tras "Psicosis" (Psycho, 1960), Hitchcock volvió al cine de terror causando más de un caso de ornitofobia entre la audiencia. Y ya sin llegar a esos extremos, lo que sí ha conseguido es que, incluso a día de hoy, la gente mire con recelo a cualquier mirlo o gaviota posado tranquilamente en un poste. Este pequeño punto de terror en el imaginario colectivo bien vale una entrada en el blog.