Clasicosis

Cine Clásico: 'El hombre mosca' cumple 90 años.

-Sigue llegando más temprano, hijo, y serás presidente o vigilante nocturno.

Ficha: El hombre mosca.

Como bien dije ayer, esta semana hay que estar atentos a las películas que cumplen años y de las cuales os hablamos en Clasicosis, la primera de ellas es esta, 'El hombre mosca' (Safety Last!, 1923), que cumple nada más y nada menos que 90 grandes años. Para mí, y creo que para otros muchos, hay tres grandes actores cómicos de la etapa de cine mudo norteamericano, están Charle Chaplin, Buster Keaton y, el protagonista de este film, Harold Lloyd, y estamos ante la que posiblemente sea su obra más grandiosa, o por lo menos la que más repercusión ha tenido.

En el film vemos como Harold deja a su prometida en su pueblo natal, mientras que él va a la gran ciudad en busca de trabajo y ahorrar dinero para poder traer a su futura mujer a su lado. Pero la vida en la gran ciudad puede ser más dura de lo que en un principio se pensaba, hay que trabajar mucho para no ganar tanto dinero, pero Harold no pierde la esperanza y la buena cara.

Desde que vi la película por primera vez en mi vida, quedé prendado de ella. Nada más comenzar el film, se ve que estamos ante una gran cinta de comedia. Todo empieza con un original chiste visual, donde juega un gran papel la fotografía y la posición de la cámara. Más tarde, y como ocurre en las películas de los genios que comenté antes, el ritmo no decae, todo ocurre muy deprisa, vemos a Harold Lloyd de un lado para otro haciendo de las suyas a todo el mundo, ya sea una cliente de la tienda donde trabaja a un agente de policía que ha tenido la mala suerte de toparse con él. Además del ritmo frenético y constante, hay algo más que no cambia durante la película, y es la expresión del espectador, o por lo menos mi expresión, una sonrisa amplia mientras disfruto de las genialidades del bueno de Harold.

Pero no todo es humor y risas. Además podemos ver una historia de amor muy bonita, en la que él hará todo lo que sea necesario para mantener feliz a su prometida, aunque esto suponga pasar hambre o poner en riesgo su necesario empleo. Y aunque en la actualidad no surte el mismo efecto que en su época, en la famosa escena de la subida al edificio, donde vemos una de las escenas más recordadas por todos, la de Harold colgado del reloj, se puede hablar también de suspense, ya que se ve peligrar al protagonista, aunque sabemos que saldrá de cualquier problema de una forma divertida.

Esta es sin duda alguna una gran recomendación para todos aquellos que no la hayan visto, o para aquellos que el cine mudo no les llame la atención, se darán cuenta que aunque han pasado ya noventa años desde que se pudo ver por primera vez, el humor es como las matemáticas, es un idioma universal, y lo que hacía reír antes todavía lo hace ahora. Además ver a un Harold Lloyd en estado de gracia no tiene desperdicio. Así que, véanla al menos una vez en la vida, y cuando lo hagan, seguro que repiten.