Clasicosis

Cine Clásico: "La ventana indiscreta", los peligros de observar.

- Somos una raza de mirones. La gente debería salir fuera y mirar hacia dentro para variar.

Ficha: La ventana indiscreta.

Cuando hablamos de la prolífica filmografía de Alfred Hitchcock no lo hacemos en vano. Tan solo cinco meses después del estreno de "Crimen perfecto" (Dial M for murder, 1954) el director volvía a las carteleras con un título indispensable en su carrera.

"La ventana indiscreta" (Rear window, 1954) es el mayor exponente de la frase hecha "la curiosidad mató al gato". El voyeurismo es un tema que la, a veces, perversa personalidad de Hitch siempre le interesó. A través de este leit motiv el realizador inglés aprovechará para analizar las diferentes fases de una relación o de la soledad hasta el punto de que, por ejemplo, la autora feminista Tania Modleski ha escrito un libro basándose en la relaciones mostradas en el film.

L.B. "Jeff" Jefferies (James Stewart) es un fotógrafo que lleva seis semanas postrado en una silla con una pierna escayolada. Sólo recibe visitas de su asistenta Stella (Thelma Ritter) y su novia Lisa (Grace Kelly) así que mata las horas mirando lo que ocurre en su vecindario.

James Stewart colaboró hasta cuatro veces con Hitchcock. El actor, uno de los mejores de su época, sabía perfectamente meterse en la piel de los personajes que el director le proporcionaba. Hitchcock le pidió al guionista John Hichael Hayes que pasase algún tiempo con Grace Kelly y él acabó acomodando el personaje a la actriz. Roconozco mi debilidad por Thelma Ritter haga lo que haga aunque sus papeles siempre son bastante similares. Es esa mujer que sin estudios es la más sabia del lugar. Los tres irán elucubrando sobre lo sucedido en una de las ventanas de enfrente y tirando de la historia hasta llegar a uno de los momentos más tensos en la carrera del "maestro del suspense".

Para la realización de este film, Paramount construyó el set más grande hasta ese momento. El apartamento de James Stewart da a un patio de manzana con apartamentos al otro lado. Toda esta construcción era tan real que hasta los apartamentos tenían luz y agua caliente. El sonido del film está directamente grabado del set con lo que la participación de Franz Waxman se reduce al inicio y cierre del film. La fotografía de Robert Burks obtuvo una merecida nominación al Oscar, juega mucho con las sombras dando siempre con el tono ajustado para que el espectador no se pierda nada.

Toda esta titánica labor nos lleva a admirar aún más la impecable calidad técnica que junto a su guion y buenas interpretaciones desemboca en una conclusión: la dirección de Hitchcock es soberbia. Una vez más se plantea un reto técnico y consigue superarlo aportando además una parte artística tremendamente interesante que deja pegado al espectador al asiento.

El guion firmado por Hayes entremezcla muchos momentos de silencio mientras el protagonista observa pero consigue que el interés no decaiga en ningún momento. Se intercalan momentos de humor con otros de intriga encajando a la perfección. Y como comentamos al principio, se pueden sacar multitud de análisis a esta película tanto a nivel social como antropológico. Desde el comportamiento de las parejas en la sociedad de la época (ya sea la de Stewart y Kelly como las del resto de vecindario) hasta la tendencia del ser humano a observar sin ver visto. De hecho, Hithcock solo muestra el salon de Jeff para que el espectador también tenga la sensación de estar observando y así, quizás, no juzgaremos su comportamiento mirón tan rápidamente.

Sin duda alguna estamos ante uno de los films de intriga más redondos. Sin salir de un salón, se pone ante nuestros ojos una situación tan atrayente que sus dos horas pasarán volando. La imagen de James Stewart cámara en mano ya ha pasado a la historia. En mi opinión, lo que hace fantástica a esta película es la combinación del suspense con esas píldoras que nos dan qué pensar. Esa conversación posterior que provoca, donde analizamos lo visto y nuestro propio comportamiento u opinión respecto a los temas algo más profundos que hemos comentado anteriormente, es la gran recompensa del film. Que una película me proporcione material para debatir es casi el mejor regalo que me puede hacer.