Clasicosis

Cine Clásico: 'Extraños en un tren' Cruce de caminos.

Hay gente que está mejor muerta. Como tu mujer y mi padre, por ejemplo.

Ficha: Extraños en un tren.

Antes de realizar este film, Alfred Hitchcock no pasaba por su mejor momento, había cosechado dos fracasos, que fueron 'Atormentada' (Under Capricorn, 1949) y 'Pánico en la escena' (Stage Fright, 1950). Pero la cosa no podía seguir así, el maestro del suspense debía resurgir, así que se le presentó la oportunidad de poder realizar el film que él quisiera, y eligió adaptar la novela homónima de Patricia Highsmith, la cual había adquirido de forma anónima, para que así le saliese más barata de lo que le hubiera salido si se hubiese sabido quien la compraba en realidad.

El film comienza de una forma muy original, en la que no se ven a los personajes, ya que la cámara viaja al nivel del suelo, solo enfocando los pies. Así vemos unos pies que viajan en una dirección y otros que viajan en la dirección contraria, ya indicándonos un encuentro. Pero además, antes de que esto suceda, se nos muestra un cruce de caminos de unas vías de tren, en el que vemos dos vías que se encuentran en un punto que, rápidamente, se vuelven a separar de sus caminos.

Tras esta bonita y espectacular simbología, se nos presenta a los personajes principales de 'Extraños en un tren' (Strangers on a Train, 1951). Guy Haines (Farley Granger), un jugador de tenis que está en pleno trámite de divorcio para poder casarse de nuevo con la bonita Anne Morton (Ruth Roman). En uno de sus muchos viajes en tren, Guy se cruza con Bruno Antony (Robert Walker), hijo de una familia de alta sociedad que no vive la vida al gusto de su padre, un hombre autoritario. Durante ese viaje, Bruno le cuenta y propone un plan muy macabro a Guy, que cada uno se ocupe de la persona que les está creando problemas en la vida, él asesinaría a la mujer de Guy, para que así se pudiera volver a casar, esperando que que Guy asesine a su padre, para poder vivir a gusto. En la imaginación de Bruno todo el plan ha quedado acordado, así que viaja al pueblo de Guy y asesina a su esposa, para a continuación exigir que el plan siga adelante y sea él quien asesine a su padre.

Con tremendo punto de partida empieza el film, el cual ya uno se puede imaginar que está lleno de suspense, ya que la situación entre los dos protagonistas dará pie a ello. Alfred Hitchcock hace un uso del tiempo espectacular en la cinta, utilizándolo a su antojo, ya puede pararlo prácticamente, como también puede acelerarlo por encima de realidad, todo ello para que aumentar por encima de los límites el nivel de suspense. Además el film tiene un tratamiento exquisito de la imagen, así la fotografía de Robert Burks estuvo nominada al Oscar.

En un principio el guión iba a ser escrito por Raymond Chandler, quien figura en los créditos como primer guionista, pero la relación con el director no fue propicia, así que finalmente quien se ocupo de la mayoría del guión fue Czenzi Ormonde, un ayudante de su amigo Ben Hecht, y con él sí que trabajo a gusto, moldeando el guión a su gusto, situando los elementos necesarios para incrementar la experiencia de angustia en el espectador, el fin común que el director se proponía en cada film que realizaba.

Algo realmente importante en la película, son sus personajes principales y la relación entre ambos. Empezamos por Farley Granger, quien interpreta a Guy Haines, un ambicioso jugador de tenis, que buscará carrera en política. Él no busca ningún tipo de problemas, está enamorada y va de un lugar a otro intentando no llamar la atención. Pero todo cambia cuando se encuentra con Robert Walker, quien interpreta genialmente a Bruno, un hombre hecho y derecho, pero que en el fondo es un niño malo, rencoroso pero muy hábil e inteligente. La pareja que forman ambos es muy dispar, son polos opuestos pero que por asuntos del azar sus vidas se acaban cruzando.

Además de a estos dos actores, encontramos a Patricia Hitchcock, hija del director, a la cual le reserva un pequeño papel en el film, como la hermana menor de la futura esposa de Guy. También aparece Leo G. Carroll, al que hemos tenido oportunidad de ver en otros proyectos del director británico. Y a Marion Lorne, quien interpreta a la madre de Bruno, ambos tienen una relación estrecha, y a ambos se le puede notar algún tipo de desequilibrio mental, así podemos adivinar de que rama parental viene la actitud de Bruno.

Este es un film que realmente me encanta dentro de la filmografía de Alfred Hithcock, creo que está muy bien estructurado y cuidado en todo detalle. Creo que tiene una de las premisas más originales que se han visto, y que ha sido utilizada en alguna película más actual, el film posee algunas de las escenas que permanecen en mi retina con el paso del tiempo, y eso dice mucho de él. Como siempre, os dejo la imagen del cameo del director, que esta vez, es bastante obvio.