Clasicosis

Cine Clásico: 'Psicosis' en Bates Motel.

-Ella se enloquece a veces. Todos nos enloquecemos a veces. ¿Usted no?

Ficha: Psicosis.

Tras terminar 'Con la muerte en los talones', Alfred Hitchcock se disponía a rodar un film que iba a ser protagonizado por Audrey Hepburn, incluso ya tenía guión. Pero tras leer dicho guión, la actriz declinó realizar el film ya que tenía que protagonizar una escena de violación que incomodaba a la actriz, aunque lo que realmente le contó al director es que estaba embarazada.

Tras ese contratiempo que disgustó muchísimo a Hitchcock, quien realmente deseaba realizar un film con la afamada actriz, el director no encontraba una historia de su agrado, hasta que dio con una novela de Robert Bloch que le parecía interesante. Así nació 'Psicosis' (Psycho, 1960), una de las grandes películas del maestro del suspense, que la realizo como una película de serie b, con muy poco prespuesto, pero que finalmente fue su mayor éxito comercial.

Marion Crane (Janet Leigh) tras robar 40.000 dólares de un cliente del lugar donde trabaja como secretaria, huye de la ciudad. Tras recorrer un gran camino en coche, el cansancio aflora y decide descansar en un pequeño motel. Este está regentado por Norman Bates (Anthony Perkins), un joven tímido y extraño, quien vive en una gran casa a lado del motel con su anciana madre. Todo parece tranquilo en dicho lugar, pero las apariencias engañan.

Desde el inicio del film sabemos que estamos ante algo grande, ya que nos podemos deleitar viendo los créditos iniciales creados por el gran Saul Bass y oyendo la partitura escrita por Bernard Herrmann, cuyo trabajo tiene gran importancia en el film. Ya que todos recordamos la escena de la ducha, una escena que el director quería realizar sin música, pero el compositor hizo su trabajo y compuso algo pare esa escena, y tal fue el resultado que convenció a Hitchcock para que esa escena tuviese música.

El director nos da toda una lección de buen cine, en el que el uso del tiempo una vez más es esencial, para crear el suspense en el momento oportuno. Además, nos muestra el ejemplo más claro de McGuffin de la historia del cine, me refiero al dinero robado por Marion, ya que es un detalle por el que al historia se mueve, pero no es lo realmente importante, así el público mientras está atento a ver qué pasa con el dinero, se suceden una historia aparentemente secundaria que tomará protagonismo.

Otro elemento que puede desconcertar es el planteamiento del film, como la aparente protagonista, Janet Leigh, desaparece al mitad de la película, y a partir de ahí parece que empieza una nueva película, protagonizada por Vera Miles, quien interpreta a la hermana del personaje de la otra actriz. Ambas actrices realizan sendas buenas interpretaciones, pero la auténtica estrella de todo es Anthony Perkins, un actor desconocido, pero que nos sorprendió a todo interpretando al eterno Norman Bates, un hombre joven que regenta el Motel Bates. Es un chico tímido, inteligente y muy calculador, esto es algo que se demuestra en una gran escena, justo después de la de la ducha, en la que tras encontrar el cuerpo, hay una serie de secuencias sin diálogos en la que vemos la meticulosidad con la que Norma lo limpia todo. Además, todos recordaremos esa sonrisa de niño malo, o la silueta encima de la colina, de un hombre con los hombros levantados y las manos en los bolsillos mientras vigila todo.

Esta es una de esas películas que hay que verlas al menos una vez en la vida, pero lo genial es verla de vez en cuando, y cada vez que se haga deleitarnos con el talento de Alfred Hitchcock, con sus planos inclinados, con la utilización del tiempo y con la forma de contarnos una historia. Pero no hay verla si ya está empezada, ya que como el director exigió en el estreno de la película, los cines no debía de dejar entrar a nadie una vez que la proyección hubiera empezado.