Clasicosis

Cine clásico: ‘Vacaciones en Roma’ un autentico cuento de hadas

-No he estado nunca a solas con un hombre ni siquiera vestida. En ropa interior es aún más extraño.

Ficha: Vacaciones en Roma.

Cuando pienso en William Wyler, lo primero que se me viene a la memoria es cine épico y Ben-Hur, ya que puede ser su trabajo más famoso, por eso de ser una película enorme. Pero que me pase esto es algo totalmente injusto, ya que no solo rodó ese gran film, más bien, tiene a sus espaldas una gran cantidad de buenas producciones, entre ellas está de la que os quiero hablar hoy, ‘Vacaciones en Roma’.

La maravillosa Audrey Hepburn interpreta a la princesa Ann, que a parte de ser de la realeza es una chica joven, por lo que se cansa de tener que estar todo el día yendo de un lugar a otro cumpliendo el protocolo, así que un día que están en Roma decide escaparse. En esta escapada conoce a Joe (Gregory Peck), que es un periodista norteamericano en busca de una buena exclusiva.

Ya podéis ver que gozada de pareja protagonista. Por una parte le belleza y elegancia de Audrey Hepburn, que creo que es una actriz ideal para representar a una princesa, tiene el tipo para hacerlo, pero que además luego es capaz de hacernos reír con su relación con el periodista. Por esto, y justamente en mi opinión, fue galardonada con el Oscar a la mejor actriz. Por otra parte está Gregory Peck, uno de los guapos de la época, pero que a mí nunca me gustó en este papel, siempre lo he visto como un actor más serio. Yo siempre he pensado que el actor idóneo para representar a Joe el periodista, era Cary Grant, otro guaperas del cine clásico, que además de carisma, era un charlatán y conquistador. Y hoy mismo me enteré de que esto era así, que el papel fue ofrecido a Cary Grant, pero que este se negó a hacerlo por ser demasiado mayor, ya que nadie se creería que podía enamorar a la jovencita Audrey Hepburn.

Todo el mundo puede imaginar que pasa cuando dos figuras como estas se juntan, que saltan chispas. Ambos tienen un primer encuentro algo peculiar, donde Audrey Hepburn estás súper simpática. La relación entre ambos evoluciona hacía donde todos queríamos que evolucione, pero no creo que sea una historia de amor convencional.

Algo impresionante del film, es la fotografía, que corrió a cuenta de Franz Planer. El trabajo que hizo fue espectacular, consiguió realizar un gran trabajo en blanco y negro en la fotografía de la ciudad de Roma. Todos recordaremos muchas de las escenas que se ven en la película. La fotografía fue uno de los 10 Oscars a los que estuvo nominada, pero solo consiguió tres de estos.

Esta ess una película maravillosa, con una historia preciosa, que seguro que más de una, y de uno, querrían vivir. Un film con mucho romanticismo, que por desgracia, creo que no le gustaría a todos los públicos, pero para los que sí, lo apreciamos en gran medida.