Clasicosis

Cine Clásico: 'Naufragos' sin rumbo fijo ni moral.

- Morir juntos es aún más personal que vivir juntos.

Ficha: Naufragos

No me canso de admirar los retos que Alfred Hitchcock se planteó a lo largo de su carrera. La idea de reunir toda una trama en un escenario. En "La soga" (The rope, 1948) la historia no se mueve del salón por no perder de vista el cadaver escondido ante nuestros ojos. En "La ventana indiscreta" (Rear Window, 1954) la pierna escayolada de James Stewart nos retiene en su apartamento durante todo el metraje. "Naufragos" (Lifeboat, 1944), el caso que hoy nos ocupa, fue su primera incursión en este estilo de films.

 

Tras el naufragio de un barco que ha sido torpeado algunos supervivientes acaban a la deriva compartiendo un pequeño bote. Entre este grupo de gente se juntan todo tipo de personalidades y estratos sociales. A la primera que conocemos es a la fotógrafa Connie Porter (Tallulah Bankhead), una mujer cosmopolita e inteligente bastante arraigada a la buena vida y el lujo. En el bote se encontrará con un buen amigo, Charles Rittenhouse (Henry Hull), un exitoso hombre de negocios. El resto de naufragos son de clase trabajadora, pero todo este status quo desaparecerá cuando el grupo tenga que organizarse y tomar importantes decisiones.

La lucha por sobrevivir y encontrar el rumbo adecuado no será suficiente. Cuando un superviviente alemán llega al bote, una infinidad de dilemas morales surgirán. Esto eleva el film a otro nivel. Todos estos problemas y las opiniones de los personajes nos harán meditar sobre nuestra propia posición al respecto y nos meterán más en la película.

Que un grupo de personas a la deriva en un pequeño bote nos mantenga interesados se debe principalmente a John Steinbeck. El Nobel de Literatura recibió el encargo directamente de Hitchcock y se puso manos a la obra. El guionista Jo Swerling hizo la adaptación pero el director se encargó de que el brillante Ben Hetch revisara el texto y reescribiera el final. Reuniendo tanto talento se consigue una hora y media de sumo entretenimiento.

El reparto está capitaneado por Tallulah Bankhead, una actriz que importa mucha fuerza a sus personajes aunque el peso del film está bastante repartido. Posiblemente la mayor grata sorpresa sea el personaje interpretado por Canada Lee. Estamos en 1944, faltaban más de 20 años para que personajes emblemáticos como Martin Luther King aparecieran en escena, sin embargo tenemos a un personaje negro con la misma voz y voto que sus compañeros. Es extraño y refrescante encontrar un personaje así en el cine clásico a pesar de que a John Steinbeck no le pareció suficiente y tildó de racista el comportamiento del resto de personajes hacia "Joe".

Respecto a la técnica, a pesar de las limitaciones de grabar en el agua y en un set en interiores, la película tiene un buen movimiento de cámara y montaje. No tenemos la sensación de estar en un falso escenario continuamente. El resultado final es un entretenimiento que aderezado con las píldoras de conflicto moral la convierten en una experiencia mucho más disfrutable de lo que a priori podría parecer.

 

P.D: Hitchcock, ante la imposibilidad de pasearse por delante de la cámara, decidió hacer su cameo de una forma bastante original.