Clasicosis

Cine Clásico: 'Gloria de un día' Primer Oscar para Katharine Hepburn.

- Parece disfrutar con todo, ¿eh?

- Es porque me interesa todo. Por eso algún día seré una gran actriz, porque me fijo, asimilo y comprendo.

Ficha: Gloria de un día.

Recién acabado el repaso a parte de la filmografía de Alfred Hithcock, nos embarcamos en otra serie de entradas que estarán centradas en una estrella del Hollywood clásico, y bueno, no tan clásico. Esta estrella será la enorme Katharine Hepburn. Así que pasamos de uno de los mis directores favoritos, a una de mis actrices favoritas, por lo que os podréis imaginar que yo estoy encantadísimo, ya que utilizo esto como oportunidad para ver películas de esta grandísima actriz que no había tenido oportunidad de ver, como por ejemplo esta, 'Gloria de un día' (Morning Glory, 1933).

Katharine Hepburn interpreta a una joven e ingenua actriz que llega a Nueva York, en busca de realizar su sueño de convertirse en la actriz más grande que se haya visto. Pero una vez en la gran manzana, ser dará cuenta de que la cosa no es tan fácil como ella se pensaba. El mundo del teatro es duro, y está lleno de una competencia a la que ella no está acostumbrada, pero debido a su simpatía y su carácter llegará al corazón de muchas de las personas con las que se cruza en este duro camino hacia la gloria.

Lowell Sherman, quien fue actor, sobre todo en la época muda del cine, fue el encargado de dirigir a la actriz en este film, el tercero dentro de la filmografía de ella. El film funciona como una comedia en un principio, en el momento que conocemos a aspirante a estrella, ya que es siendo una persona inquieta y extrovertida nos hace reír en más de una ocasión. Pero pronto la cosa se torna a otro matiz más dramático, cuando empezamos a ver que la vida no es tan bonita como parece y que la fama no llega de la noche a la mañana, incluso puede no llegar. Y por último también podría funcionar como romance, ya que en un plano más secundario, algo se está cociendo entre algunos de los personajes principales.

Solo tres películas realizadas fueron suficientes para que Katharine Hepburn pudiera ganar su primer Oscar. Y me parece algo normal, el personaje que interpreta la actriz tiene una evolución inmensa y, además, está lleno de matices que vemos en multitud de situaciones, que la actriz sabe solventar de una manera brillante, siempre da gusto verla en pantalla. Además está acompañada por dos secundarios que, quizás, la hagan más grande de lo que ya es, estos son Douglas Fairbanks Jr. y Adolphe Menjou.

 

Puede que la película no haya envejecido muy bien, pero para mí a valido la pena, tan solo por ver a la maravillosa actriz en sus comienzos, y poder ver que, por lo visto, ese talento interpretativo era algo nato, ya que lo muestra desde su juventud. Tan solo por esto, recomiendo el film para todos aquellos amantes del trabajo de ella.