Clasicosis

Cine clásico: ‘Plan 9 del espacio exterior’ objetivo cumplido pero, ¿a qué precio?

“¿Aguantará su corazón los terribles sucesos de los ladrones de tumbas extraterrestres?”

Ficha: Plan 9 del espacio exterior

Yo no sé cómo se consigue captar la atención de la gente, pero sé cómo funciona la mía. Si me dicen que “Plan 9 del espacio exterior” (Plan 9 from outer space, 1959) es la peor película de la historia del cine ya me han enganchado y tengo que verla para comprobarlo con mis propios ojos. Este film, sin que nadie lo pudiera adivinar, ha pasado a la historia y se ha convertido en una película de culto, con lo cual Ed Wood consiguió su objetivo, aunque el hecho de que sea ridiculizada constantemente a lo mejor hace que no valga la pena.

Una vez vista, no sé si dejarle el título o quitárselo, ¿verdaderamente es la peor? Posiblemente no, aunque hay que reconocer que es una de las películas que más se desvían de su objetivo, de ser un intento de film de terror y ciencia ficción a estar más cerca de la comedia y el metacine, porque vale, no te enseña él mundo del cine por dentro, pero te enseña que es lo que él hace y por consiguiente lo que los otros no hacen a la hora de montar una película. Con “Plan 9…” se puede aprender una barbaridad de decorados, efectos especiales, raccord, guion y actuación y no precisamente por su buen hacer.

Hemos hablado de películas con bajo presupuesto, películas de serie B y películas de ciencia ficción de los 50 pero no hay nada comparable al espectáculo de “Plan 9 desde el espacio exterior”, hasta que no lo veas no lo creerás.

 

Jeff (Gregory Walcott) y Paula Trent (Mona McKinnon) son un joven matrimonio que vive cerca del cementerio del valle de San Fernando. Él es piloto y en su último viaje ha visto un platillo volante. Hablando con su mujer, ella le comenta que el cementerio están pasando cosas raras. Se trata de una nave alienígena que pretende resucitar a los muertos para crear un ejército con el que invadir la tierra. Mientras tanto la policía está empezando a investigar, al igual que el ejército. Todo esto comienza con la introducción de un presentador de televisión al más puro estilo Iker Jiménez en “Cuarto Milenio”.

Técnicamente la película tiene innumerables fallos, y bastante escasez de recursos. Los platillos volantes que se observan en la imagen anterior son llantas de coche colgadas de un hilo que se suele ver perfectamente y siempre oscilan sobre ese fondo de nubes, sí, siempre el mismo, que se ilumina más o menos en función de si es de día o de noche. Los decorados de la nave espacial por ejemplo, tienen cortinas en vez de paredes. Los del avión es un simple cartón con dos sillas y en vez de puertas encontramos de nuevo cortinas. Y aunque no lo sé con seguridad, me atrevería a decir que todos los exteriores son imágenes de archivo, documentales bélicos, etc.

Por otro lado, centrándonos en los actores y el guion, también tenemos bastante que criticar. Los actores no son buenos, pero con esas líneas que deben pronunciar, ni  Marlon Brando sería creíble. Bela Lugosi de los pocos que podríamos considerar actor, falleció durante el rodaje y un doble terminó su parte siempre tapándose la cara con la capa. El narrador le da un tono de pasión y entrega en ciertos momentos que no vienen a cuento, llega a parecer que está narrando un evento deportivo. Todo el conjunto es bastante ridículo e increíble. Pero no quiero extenderme demasiado con todas sus imperfecciones, porque a pesar de todo ello el film, que dura simplemente 80 minutos, consigue tenernos entretenidos, aunque no sea por los motivos por los que pretendía serlo en un primer momento. Todos hemos visto películas malas que ni eran entretenidas ni conseguían sacarte una sonrisa, sin embargo esta sí lo consigue, y mucho.

 

Hoy lo he tenido fácil para elegir el póster del film, ya que adorna mi habitación desde hace unos meses, pero entre tanto despropósito, hay muchas imágenes que me hubiera gustado incluir, aunque casi mejor que vayáis descubriéndolas vosotros a medida que vais viendo la película. Yo no puedo evitar, cada vez que la veo, tener como una especie de mirada materna de compasión hacia el film y hacia todos los que aparecen en él. Pienso continuamente “pobrecillos, qué pocos recursos tuvieron y qué cutres eran”. Soy como una madre viendo al niño en la función de Navidad, sabe que es malo, pero no puede evitar disfrutar viéndolo.

 

P.D.: Hoy os recomiendo que os paséis por la ficha del film que está llena de curiosidades.