Clasicosis

Cine Clásico: 'El extraño' Persiguiendo a nazis.


-La humanidad está esperando al Mesías, pero para los alemanes el Mesías no es el Príncipe de la Paz. Es otro Barbarroja, otro Hitler.

Ficha: El extraño.

Después de una semana con doble sesión de Katharine Hepburn y habiendo escrito de unas de las grandes obras de uno de los directores italianos más famosos de la historia, para cerrar la semana, que mejor que hacerlo a lo grande. Para ello he escogido un trabajo de uno de los genios del cine norteamericano, Orson Welles, y su obra 'El extraño' (The Stranger, 1946).

Wilson (Edward G. Robinson), es un agente de la comisión de crímenes de guerra que está buscando a Franz Kindler, uno de los grandes cerebros que formaron parte de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, pero este consiguió huir sin dejar huella. Para intentar encontrarlo dejan libre a uno de los camaradas de Kindler, pensando que este los llevarán hasta él. Pero este preso liberado llega hasta el pueblo de Harper, en Connecticut, donde finalmente es encontrado muerto. Así que Wilson está como al principio, sin una pista fiable, solo tiene una única verdad sobre él, su fascinación por los relojes.

Quizás no esté entre las películas favoritas de Orson Welles de mucho de ustedes, pero a mí este film me encanta. Posee un inicio espectacular, donde el director muestra sus grandes dotes mostrándonos una serie de secuencias con movimientos de cámaras imposibles, primeros planos o planos picados, todo lo que identifica al buen cine negro. Además en este inicio, es capaz de situarnos en la historia, no enseña o explica todo lo que necesitamos saber. Tras el inicio nos encontramos un film en el que reina el suspense, ya que desde el inicio conocemos la identidad de Kindler, y sabemos de lo que es capaz, así que verlo actuar como una persona normal en un modélico pueblo, tan solo puede resultar extraño. Quizás es en esta parte del film, donde la cosa decaiga un poco, después de tal inicio, la historia puede parecer más previsible. Pero todo esto cambia al final, cuando el director nos vuelve a sorprender y a mostrar de que es capaz, dejándonos con un final bastante impresionante.

Para redondear el film, tiene un reparto que cualquier director quisiera. En el que podemos ver al propio Orson Welles interpretando a un nazi fugado y establecido en una bella ciudad norteamericana. Su rostro serio y su mirada penetrante hacen que sea ideal para interpretar este papel, así consigue momentos en los que consigue asustar tan solo con su mirada fijada en su objetivo. Tener a Edward G. Robinson en el reparto siempre es una garantía, ya que nos regala otra de sus grandes interpretaciones. En este caso se mete en la piel de un detective, inteligente y, pese a su apariencia, duro. Para cerrar el trío principal del film, está Loretta Young, quien interpreta a la mujer que se enamora del personaje de Welles, antes de saber quién es en realidad. También realiza un gran trabajo, en el que hay que tener en cuenta que interpreta, quizás, al personaje más complejo, ya que es quien realiza la mayor evolución, de estar ciega con todo lo que pasa a su alrededor, hasta que empieza a ver lo evidente.

En mi opinión estamos ante un film bastante completo, una buena historia, unas buenas interpretaciones y una apariencia en pantalla impresionante, es un gran trabajo de cine negro de uno de los genios del séptimo arte que hay que disfrutar alguna vez en la vida.