Clasicosis

Cine Clásico: 'Manos peligrosas' Cumple 60 años.

-Me han dicho que es usted... quien más chivatazos da sobre los carteristas.

-¡Yo no soy ninguna chivata! Me educaron para denunciar las injusticias ante la policía.

Ficha: Manos peligrosas.

Ayer en Clasicosis teníamos aniversario, una de las obras del gran Paul Newman cumplía 50 años, pues hoy volvemos a tener aniversario, pero esta vez la película es mayor, ya que cumple los 60 años. Como veis por el título del post se trata de 'Manos peligrosas' (Pickup on South Street, 1953), film de un muy buen director, que quizás no tenga la fama que se merece, pero del cual yo no he visto una obra que me haya defraudado, así que sirva este post para reivindicar un poco a Samuel Fuller.

Skip McCoy (Richard Widmark) es un ratero de poca monta que se encarga de robar todo a lo que pueda echar mano. Un día se cruza con Candy (Jean Peters), a quien le roba unos valiosos microfilms, que contiene grandes secretos de estado. Pero lo que ninguno de los dos saben, es que Candy estaba siendo vigilada por agentes del gobierno, que presencia el robo, por lo que Skip se convertirá en el hombre más buscado por varios bandos.

Fue el propio Samuel Fuller quien se encargó de escribir el guión, además de dirigir, por supuesto. En ambas labores realiza un trabajo digno de admirar. En primera instancia, el film posee un inicio que me encanta, sin andarse con rodeos, entramos en plena trama desde el minuto uno, los personajes son presentados por sus actos en pantalla. Así que, con un inicio de estas características, puede que la historia peligre, ya que el ritmo de la película decaiga, pero a mí no me la pareció, si llega a un punto en que pueda parecer que la cosa se estanque, pero pronto habrá algún giro o un personaje nos sorprenderá.

Richard Widmark, es ese actor que muchas de sus interpretaciones no me dicen gran cosa. Me sorprende ver a un actor de estas características dentro de un personaje que debe tener aspecto de ser más duro, pero bueno, tampoco me suele desagradar mucho sus interpretaciones. Su acompañante femenino, Jean Peters, sin destacar en su interpretación, no realiza una mala interpretación, aunque, sobre todo al principio del film, parecía que recitaba sus frases sin ganas alguna. En casi todo film, hay una interpretación que sobre sale sobre las demás, en este caso es la que realiza Thelma Ritter, quien se mete en la piel de Moe, una mujer que se gana la vida vendiendo corbata y dando chivatazos. Tan solo con ver a su personaje en un principio, ya se sabe que es grande y que dará grandes momentos al film, y no defrauda.

Al igual que Moe, creo que este film no defrauda, nos da lo que nos ofrece, y con crece, todo ello en un ambiente donde el peligro se puede sentir desde este lado de la pantalla. Por ello creo que otra buena recomendación para todos aquellos que desconozcan de la existencia de esta obra, y no se olviden de echar un ojo a la filmografía de Samuel Fuller, que seguro que habrá alguna obra que os sorprenderá.