Clasicosis

Cine clásico: “¡Qué bello es vivir!”, cada hombre es imprescindible.

 

-¡Quiero volver a vivir! ¡Quiero volver a vivir!

Ficha: ¡Qué bello es vivir!

Ya dije en otro sitio de este blog que hay películas buenas, inmejorables, obras maestras; pero que hay otras películas que nos pertenecen de alguna manera, que son NUESTRAS películas. Una de MIS películas es “Qué bello es vivir”. Nunca, desde la primera vez, he podido verla sin emocionarme profundamente, sin sentirme mejor, sin llenarme de felicidad. Y sobre todo, y este es el mensaje de la película, sin sentirme imprescindible.

Porque eso es lo que nos quiere contar la historia. Que cada uno, sin darnos cuenta, sin grandes hazañas y muchas veces en silencio, modificamos nuestro entorno y dejamos huella en aquéllos que nos rodean.

Como muchas películas de Frank Capra , el protagonista es un hombre normal, un americano medio, sin grandes atractivos ni alardes, pero siempre un hombre cuya integridad es incuestionable.

Ese hombre es George Bailey (James Stewart) . La primera parte de la película nos hace ver cómo George crece en su pequeño pueblo mientras la vida pasa delante de él sin permitirle su sueño de viajar. Siempre responsable, sus obligaciones lo obligan a postergar indefinidamente la realización de sus sueños.

Esta vida cotidiana, con sus grandes momentos y sus puntuales penas lleva a George a una acción desesperada. Allí comienza la segunda parte de la cinta, en donde George contempla el mundo tal como sería sin él.

Por fin, y tras entender la necesidad de cada uno de nosotros, la película llega a su desenlace, en donde la emoción se va acumulando y acumulando hasta que, yo por lo menos, descubrimos las lágrimas corriendo por la cara (inolvidables la criada que dona el dinero ahorrado para la boda, o el inspector de hacienda que se rinde y ayuda como todos los demás).

No quiero contar mucho más del argumento, ya que envidio a aquél que aún no haya visto “Qué bello es vivir”: me encantaría poder tener el placer de verla de nuevo por primera vez.

Aparte de mi relación particular con ella, creo que estamos ante una película perfecta. Todo está milagrosamente en su sitio, la historia fluye con facilidad introduciéndonos en ella, los puntos climáticos se van sucediendo para conducirnos al final de la película, en donde la emoción estalla. Creo que Capra nunca hizo nada mejor, y eso es decir mucho.

¿Y qué decir de James Stewart?  Absolutamente magistral. En la primera parte representa como nadie al hombre medio, expresando su pena y alegría de forma tan creíble que nos convence plenamente. Pero es en la segunda parte, cuando asistimos casi a un argumento terrorífico, cuando asistimos a la desesperación del personaje que ve desmoronarse el mundo entero a su alrededor. Ahí es donde el actor da la medida de su talento, demostrándolo de nuevo en la alegría desbordante del final (en una escena que se ha copiado mil veces, la de George corriendo por la ciudad y felicitando la Navidad a todo el que encuentra). El mismo Stewart consideraba éste su papel favorito.

En cuanto a Donna Reed, recuerdo que en su programa de cine clásico, José Luis Garci comentó sobre “Qué bello es vivir” que cuando era joven y veía el film con sus amigos, todos acababan enamorados del personaje de Mary Hatch. Coincido plenamente con él. Además, si alguna vez fue cierto que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, esta película lo demuestra.

Los secundarios están todos magníficos, con especial mención para Lionel Barrymore (un malo malísimo) y Thomas Mitchell.

Por último, y para no extenderme mucho más, esta cinta, que podemos ver ahora como algo ingenua en su argumento, fue criticada como comunista (lo cuál no era bueno entonces) y peligrosa en su época por criticar el mundo bancario y, en general, a quien tiene el poder político y económico: el poder del cine, que pone a cada uno en su sitio.

Y me despido con una consideración personal: ¿no os recuerda a nadie esta historia de un hombre del pueblo, que logra hacer milagros para ayudar a todos sus semejantes, que no se doblega ni se vende al demonio del dinero aunque tiene tentaciones, que es crucificado por el poder, que tiene una muerte metafórica, y que resucita ayudado por un ángel para acceder a la gloria?

En el comentario de “2001” dije que era mi película favorita, cosa en la que me reafirmo.“¡Qué bello es vivir!” es para mí algo más que un objeto de arte preferido, es algo que forma parte de mi bagaje personal, algo más allá de una simple película. Háganse un favor y disfruten de ella.