Clasicosis

Cine Clásico: 'Cleopatra' Cumple 50 años.

-Yo soy el Nilo. Y tendré muchos hijos, Isis me lo ha dicho.

Ficha: Cleopatra.

Ya lo dije la semana pasada, si recuerdan, cuando escribía sobre 'Julio César', decía que en estas dos semanas, dos grandes películas del maestro Joseph L. Mankiewicz cumplirían años, una fue la anteriormente nombrada, que se cumplían el 60 aniversario de su estreno, y esta semana le toca a 'Cleopatra' (Cleopatra, 1963), pero de esta solo se cumple el 50 aniversario desde que se pudo ver por primera vez en pantalla.

El proyecto empezó en 1958 cuando Walter Wanger se reunió con el presidente de la FOX, Spyros Skouras, para producir un film de bajo coste que contara la historia de la reina de Egipto, Cleopatra. Pero nadie se imaginaría que dicho proyecto terminara cinco años después convirtiéndose en la producción más cara hasta el momento.

En el año 48 a.C., César persigue a Pompeyo. Ptolomeo, gobernante supremo de Egipto tras deponer a su hermana mayor, Cleopatra (Elizabeth Taylor), trata de ganarse el favor de César (Rex Harrison) ofreciéndole la cabeza de Pompeyo. Para ganar el apoyo de César, Cleopatra se esconde en una alfombra, que Apolodoro (Cesare Danova), su siervo, presenta a César. El romano se encapricha de inmediato; desterrando Ptolomeo, declarando como único gobernante de Egipto a Cleopatra y la toma como su amante. Así nace una vinculo especial entre Roma y Egipto, que tras la muerte del César, continuará con la relación que Cleopatra adquirirá con Marco Antonio (Richard Burton), pese a la oposición del nuevo "César", Octavio (Roddy McDowall).

El film que finalmente dirigió Joseph L. Mankiewicz, ya que no fue la primera opción, llegó al proyecto tras la renuncia de Rouben Mamoulian, se puede dividir en dos grandes partes, por lo menos el montaje que yo he visto ya que existen varios. Estas dos partes tienen como protagonista a Cleopatra, pero en cada una de ellas tiene un acompañante diferente, primero César y más tarde Marco Antonio. En esta primera parte, vemos a una pareja que son tal para cual, ambos son líderes de sus respectivos pueblos, y ambos se creen divinidades en la tierra que deben guiar a los suyos. Ambos personajes son muy confiados en sí mismos, por lo que hace que esta pareja sean temida y reconocida por todo el mundo. Pero todo esto parece cambiar en la segunda mitad de la cinta, donde vemos a una Cleopatra menos confiada y más humana, que sabe que es importante para la historia, pero que no puede hacer todo el trabajo ella sola, necesita aliados. Ni que decir tiene, que el resultado estético final del film es espectacular, desde la dirección, a la fotografía, pasando por una increíble dirección artística y vestuario,  todo esto hace que tan extensa historia se vea de mejor gana.

No conozco la filmografía entera de Elizabeth Taylor, pero dudo que tuviera un papel igual a este, un papel en el que la actriz se pudiera lucir tanto. Verla caracterizada de la reina egipcia, es un placer, ya que desborda belleza y sensualidad, pero además creo que realiza una muy buena e intensa interpretación. Tan en pantalla como en la realidad, el romance de Cleopatra y Marco Antonio, es decir Richard Burton, se produjo. Aunque el actor realiza una buena interpretación, si se le compara con Marlon Brando, quien interpretó al mismo personaje, pues sinceramente me parece muy superior el Marco Antonio de 'Julio César'. Pero hay que decir que los personajes masculinos del film están a la altura, así Rex Harrison y Martin Landau impresionan en sus respectivas interpretaciones, pero si alguien me ha dejado con la boca abierta ha sido Roddy McDowall, quien con su apariencia de frágil, realiza un trabajo de una fuerza increíble en su interpretación de Octavio, y posiblemente una de las escenas que más me han impactado la protagoniza él, es esa en la que sale del senado tras decidir hacer la guerra, portando una lanza en la mano.

Aunque el film tenga una duración algo superior a las cuatro horas, no se me hizo nada pesado, además, es una cinta ideal para verla en dos partes, ya que se puede considerar como dos historias independientes del todo, pero bien diferenciadas. Es una obra insignia, tanto para la actriz protagonista, como para el director y para todo el reparto que aparece en ella, por ello, es una de esas películas que hay que ver en algún momento de la vida.