Clasicosis

Remake: Ladrones de cuerpos vs Ultracuerpos.

“Deja ya de querer explicarlo todo, hay que convencerse de que estamos ante un misterio.”

Ficha: La invasión de los ladrones de cuerpos.

Ficha: La invasión de los ultracuerpos.

Ya dijimos anteriormente que no hay peor remake que aquel que es calcado al original pero con mejores detalles técnicos, pero creo que puede haber algo peor, la sobreexplotación. Hay hasta cuatro historias basadas en la novela de Jack Finney, aunque yo sólo me voy a centrar en las dos primeras. En todas hay ciertas diferencias, la de Don Siegel se centra en un pequeño pueblo de Alabama, sin embargo, la del 78 es en San Francisco, “Secuestradores de cuerpos” (Body Snatchers, 1993) de Abel Ferrara es en una base militar y la última, de 2007, Invasión (The invasion) gira un poco hacia el thriller político. Yo me voy a centrar en hablar de “La invasión de los ladrones de cuerpos” (Invasion of the body snatchers, 1956) y de “La invasión de los ultracuerpos” (Invasion of the body snatchers, 1978) ya que ambas me parecen grandes películas sobre las que merece la pena pararse a analizar.

Sabemos que la ciencia ficción puede llevarnos a ahondar mucho más en el comportamiento humano de lo que a primera vista puede parecer, y para muestra estas películas. El primer film está rodado durante la caza de brujas de McCarthy, donde tu vecino podía ser quien te delatase, podía ser incluso el “horrible comunista”, en Hollywood especialmente había una gran sensación de desconfianza hacia el de al lado, y todo esto se puede ver claramente reflejado en la película, junto con la histeria colectiva. Además a la segunda adaptación le podemos añadir otros componentes como la conspiración o la alienación.

 

La trama de ambas historias es casi igual, en la de 1956 se trata de un médico de cabecera que empieza a tener pacientes que juran que su madre ya no es su madre, su tío ya no es su tío, sí, físicamente son iguales pero ya no son ellos, hay algo que ha cambiado. Poco a poco empieza a dejar de tomárselo a la ligera y ve a lo que realmente se están enfrentando, y para pasar por todo esto tiene a Becky y a su amigo Frank.

En la segunda versión, Donald Sutherland trabaja para Sanidad y es su amiga Elisabeth quien le plantea por primera vez el problema de que la gente ha cambiado. El no la cree pero pronto empezará a plantearse que quizás tenga razón.

Las diferencias que más destacan son, por ejemplo, el tono de la película, la de Siegel roza más es cine negro y la de Kaufman es mucho más terrorífica. La primera nos aterroriza a través de la sugerencia, pero es más un relato donde el protagonista se enfrenta a un misterio, se encuentra ante un problema del que no sabemos cómo saldrá, ni quiénes lo están llevando a cabo, qué es lo que provoca este fenómeno, etc. Por el contrario, la segunda averigua o supone que es lo que está pasando mucho antes, qué consecuencias conlleva lo que ocurre y lo que intentan es remediarlo y que no les alcance a ellos, las persecuciones son más trepidantes y el plus de añadir ese grito para delatar a quien no está contagiado me parece todo un acierto. Otro aspecto a señalar es la inclusión de la voz en off del doctor de Alabama que nos va mostrando sus dudas y temores, o los momentos románticos, quizás un poco pastelosos demás que se producen en esta primera que afortunadamente no se producen en la segunda.

 

El film de Don Siegel comienza casi por el final, es decir, tras la primera escena vamos al principio de la historia a través de un flashback. Y quizás esta sea la mayor diferencia de ambas historias, el final, ambos buenísimos en mi opinión, el primero más abierto, dándonos la posibilidad de imaginar nosotros como queremos que acabe este viaje y el segundo mucho más cerrado e impactante. Algo curioso que ocurre en ambos títulos es que en los últimos minutos el protagonista rompe la cuarta pared, es decir, que mira a cámara directamente, uno nos suelta una frase contundente, el otro no hace falta que nos diga nada.

Yo, la verdad, es que no se cual declarar mi favorita, ambas son muy buenas y tienen diferencias suficientes como para no tener que enfrentarlas una a otra, pero claro, hay que valorar que la primera tiene mucho más riesgo ya que es la que rompe el hielo y además plantea una historia así a un público aún no muy acostumbrado a esta temática, cosa que no ocurre a finales de los 70 donde el público es bastante más abierto de mente. Además, hacer un buen remake de una película tan buena me parece que debería ser hasta obligatorio, aunque muchos hayan hecho churros basados en peliculones. Y vosotros ¿con cuál os quedáis?