Clasicosis

Remake: ‘El filo de la navaja’

- Es más fácil ser santo en la cima de una montaña.

Ficha: El filo de la navaja 1946

Ficha: El filo de la navaja 1984

Lo digo desde el principio, en el remake de hoy no hay color. Ha habido otras ocasiones donde me he decantado por la primera versión, como en ‘El padre de la novia’, donde la segunda perdía la gracia; o en ‘La Huella’ donde el suspense y la genialidad se perdía con una nueva adaptación. Este caso va por el mismo camino, en 1984 el film protagonizado por Bill Murray no consigue tener, ni durante un minuto, la profundidad ni dramatismo de la primera película.

“El filo de la navaja” (The razor’s Edge, 1946) de Edmund Goulding consigue reunir a un reparto impresionante para una historia que nos quiere hacer reflexionar y porqué no decirlo, sufrir. La siguiente revisión, a pesar de reproducir casi escena por escena el primer film, peca de simpleza, le falta personalidad y carisma a sus personajes y se acaba convirtiendo en un culebrón de sobremesa.

 

Larry Darnell (Tyrone Power/Bill Murray) es un hombre recién llegado de combatir en la guerra que antes de volver a trabajar prefiere tomarse un tiempo para pensar. A su novia Isabel (Gene Tierney/Catherine Hicks) esto le parece hacer el vago pero respeta su decisión y deja que Larry viaje a París. Cuando se reencuentran comprenden que deben separarse ya que Larry ha decidido que no quiere trabajar y rodearse de gente que tan sólo viva preocupada por el dinero e Isabel no quiere vivir sin ningún tipo de seguridad económica.

El protagonista del film de 1946 es Tyrone Power y su admirable protagonista, un hombre dispuesto a encontrarle el sentido a la vida, pero que en mi opinión queda un poco eclipsado por el resto del elenco. Gene Tierney posiblemente sea quien tiene un personaje más complicado. A Isabel la llegamos a entender y querer pero a la vez a despreciar por su poca comprensión, empatía y tolerancia con los demás. Es una mujer caprichosa, malcriada y manipuladora oculta entre buenas formas. Es el ejemplo perfecto de chica de buena familia que no comprende la felicidad sin dinero ni status social.

Como decía al comienzo, el reparto es y está de lujo, no podemos olvidar a Clifton Webb , en esta ocasión como el inflexible, estirado y snob tío de Isabel que se llevó una nominación al Oscar. Pero si justa fue la nominación a Webb más que justo fue el Oscar que ganó Anne Baxter , una autentica “robaescenas”. Esta actriz, siempre una magnífica secundaria, probablemente no salga más de 15 o 20 minutos en un film de dos horas y media, pero tanto su actuación como su personaje se nos queda grabado.

En la versión de 1984, los personajes son de lo más planos. Catherine Hicks lleva al personaje de Isabel a la simpleza más absoluta convirtiéndola en un perro del hortelano. Se pierde la sensación de cariño y amistad que hay originariamente entre los protagonistas. La amistad entre los personajes de Tierney y Baxter es palpable, sin embargo en la posterior se queda en rivalidad a secas. Además este último film peca de un defecto muy común en el cine más actual y es el tratar al espectador como a un niño de 5 años al que hay que explicarle todo y verbalizarlo o no se dará cuenta por sí mismo.

 

El film de Goulding tampoco es perfecto. A parte de su excesiva duración, hay momentos en los que por su montaje, su trama y la música que suena nos da la sensación de que la película ya se acaba, sin embargo, si nos fijamos tan sólo estamos a mitad de metraje. Cuando esto ocurre en más de una ocasión es complicado que la cinta no se te haga algo eterna a pesar de estar disfrutando. Pero aquí de lo que se trata es de comparar, sin lugar a dudas la versión en blanco y negro tumba sin despeinarse a un film más que mediocre.