Clasicosis

Cine Clásico: Guía básica de Anna Magnani, la joya italiana.

"Por favor, déjame todas las arrugas, no me quites ni una, he tardado toda una vida en conseguirlas”."

Hoy, 26 de septiembre, es el 40º aniversario de su fallecimiento. Para todos aquellos que conocen la grandeza de esta actriz solo de oídas pero aún no se han acercado a descubrirla, he aquí un pequeño repaso a lo más destacado de su filmografía.

El cine siempre ha sido el hogar de las estrellas, donde la belleza era algo casi primordial. Por eso la frase que encabeza esta entrada y que la actriz repetía a su maquillador en cada rodaje define su personalidad tantísimo. Las mujeres, para alcanzar la cima del éxito, tenían que tener y mantener un aspecto atractivo para el espectador. Algo que claramente no ocurre en el bando masculino, sino James Cagney me temo que nunca habría conseguido un papel. El talento de Anna Magnani rompió todas estas frivolidades y la encumbró como una de las mejores actrices italianas de la historia.

REINA DEL NEORREALISMO

Anna Magnani comenzó estudiando arte dramático. Pronto acabaría uniéndose a compañías teatrales y trabajando en espectáculos del famoso cómico napolitano Totó. De hecho, una de sus primeras películas fue una comedia con Vittorio de Sica como actor y director, "Nacida en viernes" (Teresa venerdi, 1941).

Continuó trabajando hasta que en 1945 Roberto Rossellini rompió las costuras del cine con "Roma, ciudad abierta" (Roma, cittá aperta). En este momento se convirtió en uno de los mayores iconos de un género que acababan de crear, el neorrealismo. El eco de este film llegó tanto a Hollywood como Cannes donde Rossellini ganó el Gran Premio del Jurado. Magnani pasaría entonces a ser una de las actrices más reputadas en Italia.

Estaba llamada a ser la musa de Rossellini pero Ingrid Bergman se interpuso en su camino. Sin embargo, a lo largo de los años consiguió trabajar con grandes directores en memorables títulos neorrealistas:

"Noble gesta" (L'onorevole Angelina, 1947) es un título algo olvidado del también algo olvidado Luigi Zampa. Un director que en sus primeros años se dedicó a filmar dramas de este género. En esta ocasión Magnani también colabora en el guion. Aquí interpreta a una mujer pobre, con una familia muy numerosa que empieza una cruzada muy honorable en busca de algo de justicia.

"Bellísima" (Bellissima, 1951) fue dirigida por Luchino Visconti En ella interpreta a una madre que intenta de meter a su hija en el mundo del cine desesperadamente para salir de la situación de pobreza donde viven.

Su último título en este género será "Mamma Roma" (id, 1962) de otro gran director transalpino, Pier Paolo Pasolini. Magnani es una prostituta que al retirarse y montar un puesto de fruta aspira a reencontrarse con su hijo adolescente y vivir en una ligeramente acomodada situación social.

CARRERA INTERNACIONAL

Salió de Italia para realizar películas en Francia y Estados Unidos. Su única participación un film galo fue de la mano de Jean Renoir en "La carroza de oro" (The golden coach, 1953). Este film es un homenaje a la Comedia del Arte nacida en la Italia del siglo XVI. Un grupo de teatro italiano viaja por la parte española de la América colonial, Magnani tendrá que decidirse entre tres pretendientes. Renoir también plasmó su amor por el teatro con el estilo de opereta de "Elena y los hombres", en esta ocasión nos deja ver un lado menos neorrealista y sufridor de Magnani.

Su salto a Norteamérica fue gracias a su amistad con Tennessee Williams, quien la consideró una de sus musas. Escribió "La rosa tatuada" (The rose tattoo, 1955) pensando en ella. A pesar de que la actriz no hablaba inglés, cruzó el charco para rodarla junto a Burt Lancaster y acabó trayéndose, entre otros premios, un Oscar, un Globo de oro a Europa.

Regresaría dos años después para rodar a las órdenes de George Cukor. En "Viento salvaje" (Wild is the wind, 1957) interpreta a una italiana que va a Estados Unidos a casarse con el viudo de su hermana (Anthony Quinn) aunque al llegar se sentirá atraída por el hijastro de éste. Con este film volvería a ganar un Globo de oro además del Oso de Plata del Festival de Berlín, el David di Donatello y otra nominación al Oscar.

Sus dos viajes de vuelta al continente americano serían para repetir con Tennessee Williams. en "Piel de serpiente" (The fugitive kind, 1959) y ya en 1969 con Anthony Quinn en "El secreto de Santa Vittoria" (The secret of Santa Vittoria), su último film.

Anna Magnani, también conocida como la Magnani o Nannarella, ha dejado una impronta imborrable en la historia del cine. Su interpretación tenía una envidiable naturalidad y desprendía muchísima fuerza. Una mirada y una voz rota tremendamente característica que le daba a sus personajes ese toque de dureza y sufrimiento. En ella podíamos ver a esa vecina, tía o familiar que nos rodea. Conseguía convertir a sus personajes en gente real. Gente dolida, apasionada, que sufre y que lucha. Gracias a estas cualidad era la actriz ideal para encarnar estos desgarradores dramas sin que parezca una maniobra de impostación hecha para dejarnos rotos. He ahí la razón de este homenaje.

Han pasado 40 años desde su muerte y pocas (o ninguna) ha conseguido llegar a su nivel. En el momento de su fallecimiento estaban con ella su hijo y Roberto Rossellini, quien había sido un gran amigo y el amor de su vida. Sus restos descansan en el panteón familiar del director. Su entierro fue tan multitudinario que sólo los eventos papales habían visto algo así en Roma. Merecido, sin duda.