Clasicosis

70 años sin Carole Lombard son demasiados.

A veces los astros se alinean. Tenía muchísimas ganas de retomar esta sección, tenía en mente a esta actriz, y hace poco por casualidad descubrí hoy se cumplen 70 años de su muerte. Parece que el universo no quería que demorase el repaso a la trayectoria de Carole Lombard ni un minuto más.

A lo largo de esta sección hemos homenajeado a actrices con diferentes perfiles, unas más dramáticas, otras más aventureras u otras de lo más versátiles. Hoy seguimos abriendo el abanico con una mujer que si lleva algún nombre asociado a su ser es el de comedia, pero que paradójicamente, su temprana muerte hace que la recordemos con una cierta tristeza por pensar en la de cosas que podía haber realizado.

Jane Alice Peters nación en Indiana en 1908 en el seno de una familia de la alta sociedad pero pronto se mudaría a Los Angeles. Con 17 años ya firmó su primer contrato con la 20th Century Fox y participó en innumerables cortometrajes y películas mudas donde poco a poco fue desarrollando una gran técnica para moverse en el terreno del humor.

Dio el paso al cine sonoro en 1929 y dos años después coincidiría con quien sería su primer marido, William Powell , en “Ladies man” y “Man of the World”. Su salto al estrellato y donde por primera vez demuestra lo gran actriz que era se debe a la screwball “La comedia de la vida” (20th Century, 1934) dirigida por Howard Hawks donde tanto ella como John Barrymore ridiculizan hasta límites insospechados el tan famoso ego de actores, creadores y el gremio del espectáculo en general. Una comedia que personalmente acabó agotándome al encontrarla demasiado excesiva, pero que a nivel de interpretación hay que reconocerle su mérito.

Mitchell Leisen la emparejó con Fred MacMurray en un par de ocasiones pero con el actor llegó a trabajar hasta en tres películas. La más descatable sin duda es “Candidata a millonaria” (Hands across the table, 1935) comedia de dos aspirantes a dar el campanazo cazando un buen partido y siendo unos mantenidos. Justo después de esta película vendría uno de los taquillazos de los años 30. Protagonizada con su ya exmarido Powell, “Al servicio de las damas” (My man Godfrey, 1936) es para mí una de sus mejores actuaciones, rozando la locura en todo momento pero sin sobrepasar nunca el límite. Aquí fue donde vino su única nominación a los Oscars.

A las órdenes del genial William A. Wellman y junto a Fredric March protagonizó una película a que le veo cierto parecido con “Juan Nadie”. “La reina de Nueva York” (Nothing Sacred, 1937) es una comedia romántica y de enredo de libro. Un periodista encuentra a mujer cree que va a morir por estar demasiado expuesta al radio , la noticia se convierte en un bombazo a la vez que descubre que no está realmente enferma pero decide ocultarle y viajar a Nueva York.

Tras este último título vienen una serie de films de corte algo más dramático aunque ligero que también me gustaría destacar. El primero es un film más bien romántico, en “Dos mujeres y un amor” (In name only, 1939) Cary Grant se enamora de Lombard, una pintora viuda con una hija, pero está casado por conveniencia con una impasible mujer de la que le será muy difícil divorciarse. El segundo título es “Noche de angustia” (Vigil in the night, 1940) de George Stevens donde la enfermera Anne se responsabiliza de un error que causa la muerte de un niño cuando en realidad ha sido su hermana, también enfermera, la culpable.

En encanto personal de Carole Lombard llegó a conseguir que el mismísimo Alfred Hitchcock filmara una película fuera de su estilo. “Matrimonio original” (Mr. & Mrs Smith, 1941) un título que se diluye por el camino siendo una comedia curiosa, pero para nada imprescindible en la filmografía especialmente del director.

Su última película fue sin duda la mejor, “Ser o no ser” (To be or not to be, 1941) de Lubitsch es una de las mejores comedias de la historia que hace unas semanas analizó mi compañero Mr. Kaplan y con la que estoy completamente de acuerdo. Aunque Lombard falleció antes de su estreno y de ver la maravillosa obra en la que había participado.

Para ir cerrando vamos a hablar un poco de su vida personal. Ya hemos dicho que se casó con William Powell (quien era 16 años mayor que ella), duró solo dos años, de 1931 a 1933. Curiosamente en esta etapa trabajó con su futuro marido Clark Gable en “Casada por azar” (No man of her own, 1932). Pero antes de que esta relación llegase tuvo otras entre las que se encuentra una con Gary Cooper. La relación con Gable comenzó en 1936 pero se mantuvo en secreto ya que él estaba casado y su divorcio era demasiado costoso. Al final el productor de “Lo que el viento se llevó”, David O. Selznick, consiguió el dinero y la pareja se casó discretamente en 1939. Tras tres años siendo la envidia de Hollywood, un accidente de avión acabó con la vida de Lombard con tan solo 33 años.

Si buscamos un poco por la red podremos encontrar una gran cantidad de videos, tanto caseros donde vemos cómo pasaba sus ratos libres junto a Gable, como tomas falsas donde vemos que su fama no era mentira, le encantaba decir palabrotas. Su fama de bromista le precedía, por ejemplo, en una cena donde había que llevar algo blanco se presentó en ambulancia y entró en camilla, hasta Hitchcock probó un poco de su propia medicina. Y con esta imagen es con la que quiero dejaros y no con lo que pudo haber sido y al final no fue.