Clasicosis

Jean Arthur, la perfecta partenaire

Tal día como hoy, en 1991 fallecía en California una de las actrices clave de la comedia romántica. Gladys Georgianna Greene nació el 17 de Octubre 1900 en Plattsburgh, Nueva York. Su nombre artístico viene de dos de sus personajes favoritos: Jeanne d'Arc (Juana de Arco) y King Arthur (Rey Arturo). Cuando comencé a interesarme por el cine clásico, hubo dos actrices que me conquistaron, una de las reinas del drama Ingrid Bergman y una de las caras más conocidas de la screwball, Jean Arthur.

Arthur comenzó en el cine mudo haciendo westerns (su debut fue con John Ford) y cortos de comedia. Podría parecer que con su curiosa voz la llegada del sonoro hiciera peligrar su carrera, que de todas maneras estaba bastante encasillada. Ella decidió irse a Nueva York a hacer teatro y entrenar sus cualidades vocálicas. Tras participar en algún film sonoro y tras varias idas y venidas entre Hollywood y Broadway le llegó la popularidad gracias otra vez a John Ford. "Pasaporte a la fama" (The whole town's talking, 1935) junto a Edward G. Robinson la pone en el mapa y la perfila como mujer trabajadora, de clase media, amable e inteligente. Este tipo papel será casi un continuo a lo largo de su carrera.

 

El despegue definitivo llegó con uno de los directores más importantes de su carrera, sino el que más. Frank Capra la eligió para protagonizar "El secreto de vivir" (Mr. Deeds goes to town, 1936). Su reportera sin escrúpulos aunque con conciencia la une a la que sería su pareja cinematográfica favorita, Gary Cooper . Con él repetiría ese mismo año en "Buffalo Bill" (The Plainsman, 1936) de los pocos westerns en los que participó tras empacharse en su etapa muda.

Cambió de género con el drama romántico "Cena de medianoche" (History is made at night, 1937) donde esta vez es una mujer de clase alta que se enamora del maître del restaurante del transatlántico que la lleva de París a Nueva York. Dirigida por Frank Borzage, Arthur comparte protagonismo con Charles Boyer en uno de esos papeles de galán que a mí tanto me chirrían. Tras este personaje llegó el taquillazo que la hizo meterse hasta en las quinielas para interpretar a Scarlett O'Hara. Mitchell Leisen le sirvió una screwball con un punto de partida de lo más curioso. En "Una chica afortunada" (Easy Living, 1937) la caída de un abrigo de piel sobre su cabeza hará que su vida cambie por completo. En esta screwball se nota la firma de Preston Sturges en el guion y tanto ella como Ray Milland acaba realizando una simpática película.

En este momento llegaría el papel con el que la conocí y por la que la recordaré siempre. En una de mis debilidades cinéfilas, "Vive como quieras" (You can´t take it with you, 1938), Capra le brinda ser el nexo de unión entre su pelicular familia y el mundo real. En este film destaca su química con James Stewart, pero también la tiene con "el abuelo" Lionel Barrymore y con el resto del reparto. Tan bien salió todo, que no tardaron ni un año en volver a juntarse Stewart, Capra y ella en la inspiradora "Caballero sin espada" (Mr. Smith goes to Wahington, 1939). Aquí interpreta a la secretaria del humilde político que llega a Washington lleno de ideales, ella tendrá que hacerle ver que la política no es ni de cerca lo que él imagina.

Entre ambos títulos intercaló una historia diferente, cambió de tercio yéndose con Howard Hawks y Cary Grant a una aventura de pilotos en tierras sudamericanas. "Sólo los ángeles tienen alas" (Only angels have wings, 1939) es en cierta manera un film de aventuras aunque con tintes bastantes dramáticos. Como curiosidad, en este film comparte escenas con Rita Hayworth, quien años después la destronaría en Columbia y donde empezaría el declive hacia el final de su carrera. Durante el rodaje de esta película no le dirigió la palabra a la actriz.

Pasaría ciertos años entre películas sencillas como "Demasiados maridos" (Too many husbands, 1940) con un argumento calcado a "Mi mujer favorita" curiosamente también de 1940. Jean Arthur es una mujer que tras años con un marido desaparecido decide volver a casarse, en ese momento será cuando él reaparece. Repetiría con Grant en "El asunto del día" (The talk of the Town, 1942), comedia con algo de drama dirigida por George Stevens. Con este director volvió a coincidir en "El amor llamó dos veces" (The more the merrier, 1943) donde consiguió su única nominación al Oscar. Esta fue su última gran película antes de acabar su contrato con Columbia (de donde salió a la calle gritando "¡soy libre!").

Se dice que tras varias películas acabó sufriendo una especie de pánico escénico, algo curioso, pero que también le ocurrió a Laurence Olivier mientras hacía "Othello" en teatro. A partir de este momento sólo volvió a la gran pantalla para protagonizar dos títulos, "Berlín occidente" (A foreign affair, 1948) principalmente por estar dirigida por Billy Wilder, donde además compartía protagonismo con Marlene Dietrich y John Lund. Y se reservó para el final el papel quizás más alejado y diferente de lo que había hecho anteriormente. De nuevo con George Stevens, realizó "Raíces profundas" (Shane, 1953) donde interpreta a una madre y esposa en un rancho del oeste americano. En 1946, Frank Capra le ofreció el papel de Donna Reed en "Qué bello es vivir" (It's a wonderful life) pero ella lo rechazó ya que no quería trabajar otra vez más con Stewart.

Tras Greta Garbo, se la consideraba una de las actrices más discretas y misteriosas de su época. No se prodigaba en fiestas ni aireaba su vida y detestaba vivir en Hollywood. De su parte más privada sólo sabemos que se casó con Julian Anker (matrimonio que quedó anulado al día siguiente) y con Frank Ross Jr., con quien se casó en 1932 y de quien se divorció en 1949. Ella misma dijo que la cosa de la que más se arrepentía era de no haberse casado con el dramaturgo y premio Nobel George Bernard Shaw. De lo poco que podemos añadir es que tras retirarse se dedicó a dar clases de interpretación. Capra siempre dijo que ella era su actriz favorita. Stewart confesó que era una de las mejores con quien había trabajado, nadie tenía su humor y su ritmo para la comedia. George Stevens también se deshizo en halagos hacia ella diciendo que era la mejor actriz cómica que ha pasado por la gran pantalla.

Después de estas alabanzas poco más puedo añadir yo. Simplemente doy las gracias por no seguir el consejo de John Cromwell de volverse a Nueva York porque en Hollywood nunca conseguiría hacerse un hueco. Tiene una filmografía bastante constante, con ciertos picos deliciosos como sus films con Capra. El resto, salvo alguna excepción, no desmerece. Lo maravilloso de Arthur es que siempre estuvo "al lado de" no tuvo la oportunidad de un gran papel protagonista, sin embargo, su carisma dejó huella y se ha convertido con los años en una actriz a la que es difícil no tener cariño. Siempre en papeles de mujer de su tiempo, humilde y sencilla, pero inteligente y con buen corazón, al final ha conseguido hacerse un hueco en la historia del cine.