Clasicosis

Maureen O’Hara: La reina del Technicolor

Hoy estrenamos sección, en esta conoceremos a actrices, viendo cómo fue su trayectoria y con alguna que otra curiosidad. Hay un millón de opciones para comenzar, de hecho, es un dilema decidir por quien empezar, sobre todo porque internamente piensas que estás traicionando a otras grandes actrices, pero como hay que romper el hielo, aquí va la primera: Maureen O’Hara.

Quizás me haya decantado por ella porque ahora estoy leyendo su biografía y estoy un poco embobada, pero aunque no sea uno de los grandes nombres de Hollywood su filmografía tiene un sitio preferente en mis estanterías. Y la razón es muy simple ha hecho películas inolvidables, pero también me ha hecho pasar muy buenos ratos.

Maureen O’Hara (Maureen Fitzsimons, Irlanda, 1920) comenzó en el cine de la mano de Charles Laughton, su descubridor, en “Esmeralda la Zíngara” (The Hunchback of Notre Dame, 1939) y siguieron juntos en “La Posada de Jamaica” (Jamaica Inn, 1939) de un tal Alfred Hitchcock, lo que para empezar no está nada mal.

A lo largo de su dilatada carrera intervino en multitud de westerns y películas de aventura, pero confieso que yo tengo especial devoción por sus películas de piratas, que habré visto millones de veces desde pequeña. Mi favorita es “El cisne negro” (The Black swan, 1942) con Tyrone Power, y el hecho de que haya sido de las primeras mujer pirata del cine hace que me guste aún más. Desprendía una fortaleza, carácter y genio que la hizo ser pareja de sheriffs, militares, piratas y aventureros, porque, en mi opinión, era de las pocas actrices que podían aguantar la presencia de estos personajes sin reducirlos a un estereotipo de hombre fuerte que se ablanda. Ella era fuerte y por eso encajaban, nadie perdía ni un ápice de su valor. Además de ser madre soltera en más de una ocasión sin dar lástima ni apiadarnos. De hecho, creaba un personaje completamente admirable.

Una de estas fuertes parejas fue la que creó con John Wayne en cinco ocasiones, la más memorable en "El hombre tranquilo" (The quiet man, 1952) una grandísima película que no sería lo mismo sin el carisma de sus protagonistas. Junto a John Ford, director de esta obra maestra, ya había trabajado en el durísimo drama "Qué verde era mi valle" (How green was my valley, 1941) otra enorme obra que añadir a su filmografía. Y ya que estamos hablando de “cine serio” hay que nombrar “Esta tierra es mía” (This land is mine, 1943) todo un alegato contra las atrocidades del nazismo rodada en plena II Guerra Mundial por Jean Renoir y con un brillante Charles Laughton. Incluso se paseó por el espionaje en Cuba de la mano de Alec Guinness en "Nuestro hombre en La Habana" (Our man in Havana, 1959).

 

Si aun seguís sin caer en donde habéis visto a esta mujer os daré otra pista más, es la madre en “Tú a Boston y yo a California” (The parent trap, 1961) película que, aunque sea a trozos a lo largo de varios años, todos hemos visto. O el clásico navideño "De ilusión también se vive" (Miracle on 34th Street, 1947). Su imagen era tan conocida e inconfundible en la década de los 40 y 50 que acabaría siendo conocida como "La reina del Technicolor".

Para terminar, hablemos un poco de su parte personal, O’Hara se casó tres veces y tuvo una hija, ahora vive retirada de Hollywood en las Islas Virginias. Su amistad con John Wayne duró hasta la muerte del actor, su relación era tan estrecha que hasta tenía una zona de su casa reservada para cuando él la visitaba, se llamaba “Ala John Wayne”. E incluso solicitó al Congreso una medalla que conmemorara a su amigo en el año de su muerte. En 1957 fue acusada de tener relaciones con un amante latino en un cuarto escondido de un teatro y consiguió ser la primera actriz indemnizada por difamación. Maureen O’Hara ha padecido cáncer en tres ocasiones y sufre diabetes pero esa fortaleza de la que hablamos es la que esperamos que a los ahora 90 años, le dé cuerda para rato.

Quien quiera disfrutar de una entrevista radiofónica hecha hace menos de un año, con motivo de su 90 cumpleaños, que pinche aquí. ¡Qué buen humor y qué buena memoria tiene esta mujer!