Clasicosis

Deborah Kerr: la fuerza en la fragilidad.

No, la de la foto no es Grace Kelly y sí, yo también me tuve que frotar los ojos para diferenciarlas. En la foto está una de las actrices más elegantes (¿se puede hacer un solitario con más clase?) y con más talento de la época dorada de Hollywood: Deborah Kerr.

Deborah Kerr (1921-2007) me produce una simpatía como pocas actrices. Admiro su carrera, su forma de actuar, los papeles que eligió, esa sencillez e inteligencia que desprende y tiene ese aura de templanza y paz interior que hacen sea el tipo de persona que me gusta tener alrededor. Realizó cuarenta y cuatro películas y, obviamente, no he visto todas, lo cual agradezco, porque así sé que aún me quedan momentos que pasar con ella. A pesar de esto vamos a intentar analizar su carrera, que comenzó en Inglaterra y aunque regresaba periódicamente a su país la desarrolló en Estados Unidos.

Mirar la lista de directores con los que trabajó nos puede servir para hacer un repaso a la historia de Hollywood, desde George Cukor a John Huston, Otto Preminger, Leo McCarey, Vincente Minnelli, Fred Zinnemann o Elia Kazan. Con la lista de actores nos pasa exactamente igual, Robert Mitchum, Stewart Granger, Yul Brynner, Peter Ustinov, Marlon Brando o David Niven aunque hay alguno que ha marcado especialmente su trayectoria.

Cary Grant fue uno de ellos, ambos protagonizaron una película que pasará a la historia. “Tú y yo” (An affair to remember, 1957) puede considerarse uno de los films más románticos de la historia del cine, yo por lo menos, así lo hago. Pasará a la historia gracias a la memoria colectiva en la que aún pervive la escena en el Empire State. “La mujer soñada” (Dream wife, 1953) es una comedia romántica donde les podemos volver a verles juntos en la pantalla siendo esta una de las pocas incursiones de Kerr en el género. También trabajaron en “Página en blanco” (The grass is greener, 1960) obra de Stanley Donen que yo ví, disfruté y olvidé al poco tiempo donde les acompañan Jean Simmons y Robert Mitchum, dos actores con los que también coincidió en más de una ocasión.

Pero si hay una escena, y por lo tanto otro actor al que irá unido esta actriz, es  Burt Lancaster. Si con Grant rodó una de las películas más románticas, con Lancaster rodó uno de los besos más apasionados y recordados en el mundo del cine. Deborah Kerr quería un cambio de rumbo en su carrera, cansada de interpretar a heroínas o personajes femeninos frágiles e ingenuos. Con “De aquí a la eternidad” (From here to eternity, 1953) dio un golpe sobre la mesa y a pesar de la polémica escena, la puso en la lista de las grandes actrices y le dio su segunda nominación a los Oscar. Pero su historial juntos no acaba ahí, la pequeña, casi teatral gran película “Mesas separadas” (Separate tables, 1958) les vuelve a unir aunque sólo sea unos minutos y ya en el ocaso de su carrera actúa otra vez con Lancaster en “Los temerarios del aire” (The gypsy moths, 1969) su último film en Estados Unidos.

En cuanto a géneros cinematográficos, podemos unir a Kerr con el drama y las películas históricas. Entre los dramas, por nombrar solo algunos yo destacaría “La noche de la iguana” (The night of the iguana, 1964) basada en un texto de Tennessee Williams, como supondréis, un tormento de relaciones entre un pastor protestante expulsado de su iglesia y tres mujeres completamente diferentes la una de la otra. “Vivir un gran amor” (The end of the affair, 1955) nos lleva Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial y nos muestra la tormentosa y difícil relación de una mujer casada y su amante, en 1999 se realizó una nueva versión protagonizada en esta ocasión por otra gran actriz pelirroja, Julianne Moore. Otra vez con John Huston al mando hizo “Solo Dios lo sabe” (Heaven Knows, 1957) que, con Robert Mitchum de compañero, recrearon una historia muy al estilo “La reina de África” también de Huston aunque en este caso Kerr interpreta a una monja en una isla del Pacífico. Esta no fue la única vez que se puso en la piel de una religiosa, ya lo había hecho anteriormente en “Narciso negro” (Black narcissus, 1947). En “Buenos días, tristeza” (Bonjour tristesse, 1958) de Otto Preminger la vemos con otro de sus habituales, David Niven, en una historia ahora repetida hasta la saciedad, una hija que quiere separar a su padre, un viudo seductor, de su amante por miedo a perderle.

Películas históricas podemos nombrar sobre todo a dos, “Julio César” (Julius Caesar, 1953) con un inmenso Marlon Brando en uno de los papeles que marcaron su carrera, una adaptación de la obra de Shakespeare y una gran producción de Joseph L. Mankiewicz, donde Kerr se mete en la piel de Portia, mujer de Bruto. El otro título es uno de esos que no falta en Semana Santa, “Quo Vadis” (id, 1951) historia de amor entre Kerr y  Robert Taylor donde una de mis debilidades, Peter Ustinov, está impresionante como el emperador Nerón.

 

La única película por la que recibió algún galardón importante fue “El rey y yo” (The king and I, 1956) por la que se llevó el Globo de oro a la mejor actriz de comedia o musical. Este film ha sido revisado en multitud de ocasiones. Tenemos la original con Irene Dunne y Rex Harrison, esta versión musical, otra película de 1999 con Jodie Foster y hasta algún film de animación. Aunque yo me quedo con la adaptación de Kerr y Brynner que es con la que más me divierto.

Deborah Kerr estuvo seis veces nominada al Oscar y nunca se lo llevó. En 1994, la Academia decidió subsanar el error entregándole el Oscar honorífico a toda su carrera.

Su vida privada fue bastante discreta, estuvo casada entre 1945 y 1959, y tuvo dos hijas. Stewart Granger y Burt Lancaster afirmaron haber tenido algún affair con ella aunque nadie más lo pudo corroborar. En 1962 se casó con Peter Viertel, guionista de “La reina de África” hasta que falleció en 2007 a causa del Parkinson que llevaba años padeciendo. Como curiosidad diré que desde los años 70, Deborah Kerr pasaba largas temporadas en Marbella, de hecho su viudo murió en este pueblo unos días después que su mujer.

Como decía Louis B. Mayer de Metro-Goldwyn-Mayer para que la gente no pronunciara mal el apellido de la actriz “Kerr rhymes with star”. Pues eso.

P.D.: La próxima película de Kerr que quiero ver es “Suspense” (The innocents, 1961). ¿Alguien me dice algo de ella?