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Personajes eternos: Matt Drayton (Adivina quién viene esta noche)

- Que sepan lo que dicen eso sí lo admito, pero que sepan lo que van a hacer no puedo admitirlo.

Este personaje entra en la historia del cine por sí mismo. Todo aquel que haya visto el film lo reconocerá en cualquier fotograma, hasta quien no haya visto el film puede reconocerle. Es tan icónico que hasta Pixar decidió basarse en él para crear al protagonista de la maravillosa “Up” (id, 2009). Además es el último papel de Spencer Tracy, una despedida por todo lo alto.

"Adivina quién viene esta noche" (Guess who's coming to dinner, 1967) llegó en un momento muy convulso en Estados Unidos. Martin Luther King ya era una eminencia, hasta le nombran en la película. Momentos históricos como su discurso en “la marcha sobre Washington” ya se habían producido cuatro años antes, pero hechos como el matrimonio interracial estaba prohibido en varios estados mientras se rodaba el film (en la fecha del estreno ya se había legalizado).

Joey Drayton (Katharine Houghton) vuelve a casa con su prometido para presentárselo a sus padres, una pareja progresista, abierta y comprensiva cuya escala de valores se tambaleará cuando descubra que John Prentice (Sydney Poitier) es un joven y ejemplar médico, pero de color.

Matt Drayton será quien tenga que decidir si dar o no su aprobación, con todo lo que ello conllevará. Spencer Tracy ya bordó, esta vez en comedia, al típico padre preocupado, que se ve superado por los acontecimientos. Pero en esta ocasión, aunque el film no abandona los puntos de comedia, es sin duda una reflexión. El señor Drayton tiene que valorar, si todo el discurso de igualdad entre negros y blancos que lleva tiempo creyendo es lo suficientemente sólido como para aceptar el hecho de que su hija se case con el personaje de Poitier.

No sólo entran en juego sus valores, una baza muy importante es el hecho de ver sufrir a una hija. Tome la decisión que tome, su hija Joey sufrirá, si dictamina a favor del enlace la pareja se enfrentará a un futuro lleno de miradas y cometarios con prejuicios, si decide oponerse a la unión la relación con su hija se deteriorará hasta límites insospechados.

Todas las conversaciones del film eclosionarán en el discurso final del patriarca. Un discurso de casi ocho minutos lleno de razones, valoraciones, suposiciones y emociones que reflejan el pensamiento de todos los personajes del film y por ende, de todos los espectadores. Este discurso, a día de hoy aún puede seguir siendo de lo más inspirador, pero si nos ponemos en la piel de quien vio la película en su momento, probablemente erizó el vello de más de uno y consiguió mover más de una conciencia. Si esto fue así, el film está más que justificado.

Nadie mejor que Spencer Tracy para interpretar a un personaje con esa espada de Damocles sobre su cabeza. Tracy, quien siempre fue un católico tradicional incapaz de divorciarse de su esposa a pesar de llevar décadas de relación con Hepburn, es la persona idónea para dar vida a un hombre que tendrá que decidir entre su moral y lo que puedan opinar los demás.

Spencer Tracy moría dos semanas después de terminar el rodaje, con lo que obviamente, nunca llegaría a ver el film ni a saber de su nominación al Oscar por su ya eterno Matt Drayton. Pero no fue el único, Katharine Hepburn nunca fue capaz de ver la película aunque posiblemente sea a ella a quien le debamos la gran actuación de Tracy. Ella fue quien se encargó de irle a buscar por las mañanas y de parar el rodaje cuando se encontraba demasiado fatigado, es decir, de cuidarle. De hecho durante muchísimo planos la podemos ver con los ojos vidriosos (o directamente lágrimas) no preparadas, señal inequívoca de la emoción con la que se estaba viviendo este rodaje.