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Cine clásico: ‘La mujer del cuadro’ y la historia que hay detrás.

“A mi edad, no se porqué me detuve a hablar con usted, y por supuesto, no debería haber entrado aquí en su compañía.”

Ficha: La mujer del cuadro

Siendo este un blog de cine clásico no podía faltar un género que dio sus mejores títulos en esta época, el cine negro. A mi esto me parece bastante curioso, porque estas historias siguen interesando a día de hoy y podrían tener una buena acogida entre el público, hay directores capaces de hacer un buen film noir, y actores capaces de dar vida a este tipo de personajes, sin embargo parece que ahora todo es thriller o terror, pero ya nadie se acuerda de este género excepto ciertos canales de televisión que en la sobremesa del fin de semana nos bombardean con historias donde hay un asesinato, una violación, una desaparición o algo similar, pero perdonadme si no considero a esto cine negro, porque no lo considero ni cine. Yo creo que de los últimos años destacaría “L.A. Confidential” (id, 1997) o “Camino a la perdición” (Road to perdition, 2002). Así que será mejor que viajemos a los años 40 y hagamos un repaso de la gran “La mujer del cuadro” (The woman in the window, 1944).

Fritz Lang consiguió durante su etapa norteamericana convertirse en uno de los primeros y grandes directores de eso que se empezaba a conocer como cine negro y esta película es una buena muestra de ello aunque no la única. Por otro lado tenemos a Edward G. Robinson, un actor buenísimo que aquí, para mi gusto, está fenomenal y a Joan Bennet que junto a Lang firmó las mejores actuaciones de su carrera.

 

Richard Wanley es uno de esos americanos que llegado el verano se quedan trabajando en la ciudad mientras su familia se va a pasar las vacaciones fuera. Dada su soledad, decide quedar con un par de amigos para ir a un selecto club a beber, fumar y charlar un poco de todo. Antes de entrar en el club, el profesor Wanley se queda observando el cuadro de una mujer que hay en el escaparate y, de hecho, hasta bromea con sus amigos con qué harían si la llegaran a conocer. Pero hay que tener cuidado con los deseos que se pueden cumplir y convertirse en pesadillas.

A través de estas conversaciones con sus amigos podemos ver cómo se ve a sí mismo el profesor, el ya se ve viejo para andar con aventuras, prefiere quedarse como está. Pero lo que no se imagina es que al salir del club y volver a observar el cuadro la protagonista va a aparecer y le camelará para ir a tomar una copa juntos. Y menos aún se imagina que unas horas después estará en su apartamento cuando un hombre entre por la puerta enfurecido y tras una pelea acabe asesinándole.

 

Inteligentemente, en la primera escena de la película vemos al profesor de la Universidad de Gotham planteando a sus alumnos una serie de preguntas en torno a qué mueve al ser humano a asesinar y qué castigo merece quien lo haga. Ahora es él quien se encuentra en tal situación y debe elegir entre dar la cara en lo que podría ser un asesinato en defensa propia pero que destaparía un escándalo de adulterio o intentar esconder lo sucedido.

Es muy difícil analizar esta película sin hablar de su final, que aunque ahora nos parece un recurso fácil hay que ponerlo en perspectiva y ver que estamos hablando de una película que tiene más de sesenta y cinco años. Además en su defensa diré que me parece un gran tema a analizar, junto con otros que se nos plantean como esa crítica al sistema de valores occidental, donde un hombre honesto puede acabar corrompido, y hasta aquí puedo leer sin desvelar nada importante, pero os aseguro que si la veis os daréis cuenta del abanico de temas que propone Lang, fuertemente influenciado por el psicoanálisis de Freud.